Juan Figallo, cara a cara con Tercer Tiempo: “Todo lo que soy se lo debo a mi club”

El primera línea salteño, Juan Figallo, dialogó amenamente en un nuevo cara a cara de Tercer Tiempo, llevado a cabo este miércoles, a través de la modalidad de Instagram Live, de la red social. Aproximadamente por una hora, cautivó la atención del público y del entrevistador Kevin Rivero.

Hecho y derecho, labrado por los valores que le inculcaron de la temprana edad en el Jockey Club, de Salta, que para él, no se negocian por nada. Triunfando desde sus orígenes, en su tierra natal y en sus primeros pasos con el seleccionado juvenil. Con una indiscutida historia en Europa y con tres mundiales en el haber, el Chipi repasó su historia sin dejar una arista incompleta.

SUS ORÍGENES

“Más que un club… una familia”, es el slogan de su primer amor, el Jockey Club. ¿Y cómo no iba a ser el primer capítulo de esta historia fantástica? Una frase que encaja perfectamente cuando se mira hacia atrás. «Siempre mi viejo me apuntaló para iniciarme en el deporte y para jugar siempre al rugby. En un momento, quise jugar al básquet y mi viejo me dijo que bueno, pero era básquet y rugby. ¡El rugby no se negociaba!», contó el forward, de 32 años.

«El rugby amateur no es que se hace sin nada a cambio. La contrapartida es todo lo lindo que se recibe por parte de un club y cada día que se vive ahí», continuó y agregó: «Mi referente siempre fue Omar Hasan y de grande ya comencé a seguirlo también a Roncero. Dos grandes en nuestro rugby».

EL INICIO DE SU CAMINO CON LA CAMISETA CELESTE Y BLANCA

Su vínculo con el seleccionado juvenil arrancó desde la mocedad y disputó tres mundiales juveniles: Dubai 2006 e Irlanda 2007, para menores de 18 años; y Gales 2008, para menores de 20 años. «Por suerte no me salteé ninguna etapa en el rugby y aproveché al máximo cada momento»

«Todo se trató de mucho laburo y suerte también siempre hubo. Seguramente en aquellos trials de Los Pumitas habrá habido chicos muy buenos que quedaron en el camino por una cosa u otra», señaló sobre su historia en Los Pumitas.

Sin embargo, no se quedaba con eso, y el sueño de llegar a Los Pumas no tardó en cumplirse. «Mi primera convocatoria a Los Pumas fue algo increíble. Me llamaron para ser parte del plantel que disputaba un partido en Sudafrica en conmemoración a Nelson Mandela. Cuando llegué, no lo pedía creer. ¡Qué cagazo tenía! Era un nene que estaba viviendo su sueño junto a los ídolos que veía siempre por televisión», relató.

«Esa concentración durante la primera semana que estuve junto a Los Pumas, era todo disfrute, tomar conceptos, experiencias y aprovechar los consejos de los que más sabían, al máximo», concretó.

LA INCURSIÓN EN EL PROFESIONALISMO

Cualquier jugador surgido en el amateurismo, anhela con vivir su lo que ama hacer, vivir del rugby. En este sentido, los ojos de los clubes europeos no tardaron en llegar. Tras la participación en el último Mundial Juvenil, el forward recibió una propuesta de un conjunto galés, pero fue desestimado. “Lo analicé en ese momento y prioricé otras cosas”, afirmó.

No obstante, no sería la única, y al poco tiempo llegó un sondeo desde Francia… pero, quizás de una manera inesperada. «Mi primera convocatoria para jugar en Montpellier, me llegó vía Facebook. ¡Pensé que era una broma!”, manifestó y agregó: «Nos mandaron los pasajes, para mí y mi viejo. Fuimos en enero y pasé las primeras pruebas, pero era para sumarme desde junio. Hice la pretemporada con los Seniors y después me sumé».

«Una vez instalado allá en Francia, el Ninja Todeschini y su mujer me dieron una gran mano. De hecho, me pagó incluso hasta el primer mes de alquiler y cuando cobré mi primer sueldo, le devolví… lo que me la quería, era tener problemas con el Ninja -dijo entre risas-. El primer año en Francia fue manejarme en inglés, sin entender nada de francés. Mientras, estudiaba su idioma”, concretó.

“Al principio todo me sorprendía. Iba del rugby amateur al profesional. El primer año, de Argentina a Francia, fue de año y medio. La arranqué en enero y la terminé en junio. ¡Fue durísima! El profesionalismo es estar todos los días al ciento por ciento», aseveró.

El 2011, fue un año histórico para Montpellier, y con un gran protagonismo del salteño, el elenco francés alcanzó la final del Top 14. “Fue espectacular esa temporada. Sorprendimos a todos, no daban ni dos pesos por nosotros. Nos faltó experiencia para ganar el título y es la única deuda pendiente que tengo en mi carrera”.

Los problemas físicos aparecieron en su carrera y fueron un gran condicionante en su transcurso. En relación a esto, expresó: «Después llegaron algunas lesiones y la empecé a pasar mal físicamente. No me quedó otra que operarme. Tuve que fortalecer mucho el cuello, por lo que demoré en volver”.

Una etapa gris en su vida, dónde el análisis sobre su futuro no pasó por alto: «Por suerte pude recuperarme. Amo el rugby pero la salud siempre está primero, eso es lógico. Hubo una época en la que se me juntaron muchas cosas. A las lesiones, se le sumaron la muerte de mi viejo. Que era mi sostén, mi eje. Ahí me replanteé muchas cosas. Pero por mi familia y amigos, nunca bajé los brazos y seguí», declaró.

EL PASO AL RUGBY INGLÉS

«Llegar a Saracens me ayudó mucho en todo. Todo está siempre perfectamente planeado y funciona de maravilla. Disfruto este club a pleno. Con Saracens pude tildar muchos casilleros de la carrera de un jugador y ganar muchas cosas importantes», sentenció.

Sin lugar a dudas, su trascendencia en la élite del rugby europeo lo catapultó en el radar argentino y aseguró que fue tentado para jugar el Súper Rugby con la franquicia nacional: «Me ofrecieron jugar para Jaguares pero fue todo muy raro. Me dijeron que viniera para Argentina, pero nunca hubo nada formal ni nada serio. No fue un ofrecimiento concreto, en síntesis…»

TRES CITAS MÁXIMAS EN SU MOCHILA

«Mi primer Mundial junto a Los Pumas, fue muy intenso, lo disfruté a pleno. Un sueño hecho realidad. Pensé que iba a ser suplente pero terminé jugando cada partido. El grupo era espectacular. Un Mundial es el ‘todo’ del rugby. Disfruté mucho Nueva Zelanda 2011. No se nos dio en cuartos de final ante los All Blacks pero teníamos un gran equipo», mencionó.

“En 2015, me lesioné en la previa y después, empecé a rehabilitarme a pleno. Yo sabía que iba a ir al Mundial y terminé yendo. Llegué para los cuartos de final. Talvez no en sintonía como hubiese querido, pero no puedo quejarme de nada», expuso.

Por otro lado, se refirió al sabor amargo de Japón 2019: «En el Mundial, creo que nos faltó algo de autocrítica y un voto de confianza entre nosotros. Teníamos tremendas individualidades pero no rendimos lo que tendríamos que haberlo hecho. El partido ante Francia fue clave y al partido lo perdimos nosotros».

«Tenía en mente que si jugaba en Japón, ahí me iba a retirar de Los Pumas. Creo que se viene en el seleccionado una gran camada de primeras líneas, el tiempo de ellos», anunció sobre su despedida de Los Pumas.

LOS MOMENTOS MÁS ESPECIALES DE SU CARRERA

«Los tres o cuatro momentos de mi carrera: el Mundial 2011; la final de 2011 con Montpellier; el debut en la Primera de mi club y los campeonatos ganados con Saracens en 2016”.

CON LA VISTA PUESTA EN EL NORTE

«Lo que siempre sueño, es volver al Jockey de Salta y disfrutar de todos los años que no estuve. Por la cantidad de golpes que tengo encima, no sé si podré jugar o no, pero al Jockey vuelvo seguro, a colaborar como sea», sostuvo.

«¡Escucho que varios chicos se quejan de subir a un colectivo para viajar en un Regional con el club y yo daría lo que fuera por estar en un bondi de esos! Todo lo que soy se lo debo a mi club», concluyó.

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