¡Basta de quejarnos de los referees!

Todos estamos al tanto del (no sé qué palabra usar) vergonzoso, escandaloso, paupérrimo episodio ocurrido hace poco en La Plata.

Más bien contra un árbitro de la URBA, Diego Achával (de Cuba) quien recibió un golpe cerca del oído por parte de un jugador (Ariel Krauss, de 37 años), que lo desmayó durante algunos minutos. Después el árbitro, ya reponiéndose de a poco y volviendo en sí, con muchísima altura e hidalguía, lejos de hacerse el traumatizado, el confundido o el caliente, aceptó, como un valeroso HOMBRE DE RUGBY, participar del TERCER TIEMPO. Qué respuesta inmediata tan digna de destacar! Qué gesto impregnado de espíritu de rugby!. El desubicado agresor, en cambio y para completarla, se retiró ‘consternado’, esperemos que avergonzado y arrepentido también. Más allá de un probable mal momento personal por el que pueda estar pasando este jugador o lo que sea (o de sus antecedentes: al parecer nunca había sido echado en sus 20 años en primera), nada justifica tamaña reacción tan fuera de contexto como sancionable. Alguien, muy gráficamente, diría: ‘Flaco si no estás para jugar (se podría hacer extensiva para manejar y para tantas otras cosas) mejor quedate en tu casa’ (estamos hablando de motivos graves cierto: emocionales, familiares,…., personales en última instancia).

Esto fue otro detonante, otra luz roja en este entramado tablero dirigencial, político, de inacción por parte de clubes, uniones, de falta de reconocimiento primero, y de hacernos cargo después y de una vez por todas de: formar, fomentar, respetar,……, y valorar al o a los referees. Y este es un compromiso que debemos asumir todos los que formamos parte de la gran familia del rugby (porque acá todos somos responsables en alguna medida), ……., en cuanto a este enorme tema (y que no sé hasta cuando le esquivaremos al bulto) del referato.

No es mi intención seguir haciendo leña del árbol caído, sino más bien proponer un plan de reforestación. Sí, desde los clubes pongamos, de una vez por todas, más que estar atentos al próximo contrato con no sé quién, antes o al mismo tiempo de encarar no sé qué obra (obviamente las indispensables si aún no se tienen, son también prioridad para cualquier institución deportiva), etc. ; y en todo caso al mismo nivel de preocupación/ocupación que quiénes son o van a ser los entrenadores de las divisiones infantiles y juveniles; de cómo podemos hacer para que se acerque más gente al club a participar, sentirse cómoda y, de esta manera, seguramente va a estar dispuesta a dar una mano en un sinnúmero de actividades (que cada vez son más) en los distintos ámbitos, secciones o departamentos de cada club o unión (que es otro gran ‘temita’ al que hay que prestarle atención y dedicación, no sólo al club), decía, pongamos de una vez por todas al mismo nivel que todos estos asuntos importantísimos, el tema arbitraje, como prioritario el hacer docencia sobre esto, hablarles y repetirles a los chicos de que se comprometan con este rol fundamental también.

Trazar un programa (para los más organizados si se quiere) en donde se fijen objetivos del tipo:

Proponemos…..

Para las M13,14 y 15 (en Mendoza desde el año pasado se le llama bloque Cadetes a esta franja): Intentar, pero con fuerza, con insistencia, repetitivamente y periódicamente, pero por su puesto teniendo en cuenta que no todos los chicos tienen o van a tener o dar con el perfil de referee, que los chicos al menos una vez al año sean responsables de algún partido de divisiones infantiles (aunque vayan de a dos y dirija un tiempo cada uno) y en lo posible monitoreado y ayudado de afuera por gente mayor (algún referee ni hablar) del club. Sería lo ideal. No que después sea criticado, por favor!, va a aprender este joven, está en plena etapa formativa, cómo encima vamos a decir (gente de su mismo club)‘no, no sabés quién nos dirigió, el fulanito’, ‘y qué querés si tiene 14 años!’ Justamente, qué queremos si tiene 14 años, mas gracias que ya a esa edad dé una mano aunque sea un domingo al año!. Buenísimo! . Y de paso hacerles leer el reglamento (mejor todavía si es antes de dirigir, obvio), aunque sea ciertos capítulos como pueden ser el de tackleado al suelo con la pelota, el del ruck, etc. Sí, y cada tanto preguntarles, no tengamos prejuicios en esto, no le estamos tomando una prueba por su puesto, y como en toda misión formativa, educativa habrá que tener mucho tacto y no ser pesado, pero tampoco y por facilismo, mirar para el costado y hacernos los bolu…..Sepamos que estamos sumando nuestro granito de arena para evitar justamente lo que tristemente es cada vez más noticia: la falta de interés por arbitrar, el trato decadente que reciben los que se animan, lo que de por sí cuesta dejar nuestras obligaciones, afectos, intereses, etc., para que encima te putee o te agreda un pend…de 15 años o, no sé si peor aún, uno de plantel superior! (y para colmo con el aval del club o al menos de los que están afuera!). Si no vamos a seguir lamentándonos o algunos, bueno, por lo menos más coherentes con su modo de pensar, en hay que pagarles y bien (por lo menos en ese caso, se sentirán con más ‘derecho’ para insultar o reclamarle airadamente, me pregunto).

Ese mismo entrenador que en vez de quejarse o preguntarse cómo puede ser que un chico de 14 nos haya dirigido (a la M-7 por caso), llamarlo por su nombre (ya esta sola forma o tipo de ‘aproach’ reviste respeto), acercársele ya agradecidamente y con don docente, antes del partido, discretamente (por que encima no falta ‘uno’ del club rival que ‘sospecha’ de que se le esté dando alguna ‘indicación tendenciosa’, de no creer, pero pasan todas estas cosas!) y darle ciertas sugerencias básicas, las adaptaciones o modificaciones más elementales, el hecho de privilegiar el juego y la seguridad y tratar de desalentar la acción de que vayan a embestir, el excesivo individualismo (alentando a que la pase con la voz de juegue, busque a un compañero,…, aunque esto vaya contra el entrenador que desde afuera le grita ‘Dale, corré, hacelo, a un chico de 9 años!, con ‘sus’ condiciones físicas sí, pero que lo único q va a lograr es que no incorpore las destrezas básicas necesarias para que después, ya más grande, se dé cuenta y sienta que ya no pasa tan sobrado a ‘medio’ equipo, que se empieza a ‘comer’ tremendos tackles y que en realidad es porque no aprendió a su debido momento ni cómo ni cuándo pasar la pelota, jugar en equipo, etc. Siguiendo con el árbitro, al terminar por su puesto lo invitamos (siempre y a todo referee) a participar del TERCER TIEMPO, tal vez la parte más importante de esa linda jornada de rugby que estamos compartiendo entre todos (los más de 30 jugadores, los entrenadores, el árbitro,…..)

Para los juveniles (de M-16 hasta que pasan a plantel superior): seguir con insistencia pidiendo que vayan a dirigir por lo menos una vez y destacarles el hecho de que mucho mejor para el club, para ellos y para todo el rugby en general, si pueden ser dos, tres, o las veces que puedan. Si se puede acompañarlos o que sean observados por alguien que entienda y pueda aportarle antes durante y/o después del partido. Decirles, tampoco sin exagerar tanto, que de ese modo están aportando, sumando, que de esto se trata el rugby, por el cual antes de ellos, mucha gente (nombrarles de vez en cuando a esos seres queridos que todo club tiene y que tanto dejaron!), que se sacrificó e hizo posible que ellos, en ese momento estén disfrutando y creciendo junto al rugby. Que cuando sean más grandes se van a dar cuenta realmente todo lo bueno de esa práctica (que a esa edad es más común que despotriquen o retruquen a que levanten la mano ofreciéndose atentamente) . Ya en estas edades se empiezan a ver más claramente los perfiles, también como consecuencia de todo ese ‘plan de desarrollo de vocaciones arbitrales’ que se viene poniendo en práctica desde los 13 o 14, y por supuesto que también los que nunca van a llegar a ser árbitros (pero aún en estos casos o más en estos casos, les va a venir muy bien a los chicos dirigir, porque si bien no vuelvan a ser árbitros, probablemente y si entendieron bien el mensaje, van a ser éstos los que desde afuera más defiendan a los árbitros cuando se los critique o cuestione, sabiendo mejor que nadie lo que cuesta y la cantidad de atributos que se requiere para desempeñar ese rol) .

En general y como formando parte de la cultura del club, sería ideal dictar cada tanto algún curso (un sábado al medio día por mes o cada dos meses a lo sumo). No a nivel Unión que ya los hay y de a poco se van consolidando, pero evidentemente no alcanza!. En los clubes y sobre la idea de devolverle al club (más que pedirle), en este caso desde la difícil y media dejada de lado, función del referee (un poco subyace la idea de que otro se haga cargo, a mí para eso no me enganchan, justamente cambiar esta ‘filosofía’). Tratando de que estén a cargo árbitros, entrenadores, jugadores-árbitos ni hablar y/o dirigentes del club. Hablando de todo lo que deja de lado esta persona para que otros 30 se diviertan, del espíritu desprendido, generoso y de lo bien que debe haber entendido las cosas para que nosotros (dirigiéndose a todos esos chicos, que estarán sentados en las gradas de la tribuna, en el pasto o dónde sea, pero atentos y reflexionando sobre lo que se les dice) nos podamos divertir (no enseñar o insinuar todo lo contrario: ‘y, ya sabemos quién nos dirige, tal, que al club siempre trata de….. ‘, y toda esa sarta de pelotud……que nos han llevado a estar donde estamos, con que sea cada vez más frecuente que increpen a un árbitro, que le falten el respeto y todo lo que venimos diciendo, por cierto, en las antípodas de lo que buscamos y proponemos en esta nota). Mirarlos a la cara a esos chicos de 14/15 años, y contarles, muy naturalmente, que en cualquier momento les va a tocar dirigir, que ya a esa edad pueden colaborar dirigiendo alguna vez infantiles, para que le vayan ‘perdiendo el miedo’ de chicos (como tantas otras cosas buenas que si las aprendemos y/o nos las enseñan de chicos, después nos quedan para el resto del viaje). Educar, formar, inculcar, no sé, el término que más les guste, usen o apliquen, pero transmitamos la idea, mucho mejor con el ejemplo (por su puesto, como para todo), pero al menos tengamos claras las ideas, las enseñanzas, hablar y percutir sobre este fundamento……. Que de todo este buen obrar puesto en marcha se forjen los nuevos DETONANTES que se empiecen a replicar!

Tal vez ya es hora que nos preguntemos (o mejor aún nos replanteemos) si es que no ha llegado la hora de cosechar los frutos de la cultura en la que ‘los vivos’ se dedicaban sólo a jugar, a ‘disfrutar’ del deporte, cada vez más enseñoreados y recibiendo ropa y cosas de sponsors, hasta exigiendo al entrenador o club ciertas cosas,…….,respondiendo (ante el pedido de ir a dirigir algún partido) de lo más light, librándose de culpa y cargo con frases tales como ‘No, yo no sé dirigir’ o ‘No, para eso no sirvo’ o peor aún y caraduramente encima ‘Qué?, hasta allá (haciendo referencia a una distancia ocasional de varios kms x ej), no me enganchan ni empedo’. Todas canchereadas, contestaciones con aires ‘superadores’ y por el ‘estilo’. Cualquiera que ha llegado a plantel superior y/o lleva sus años y horas dedicadas en esto las ha escuchado, cuando no protagonizado (y lamentablemente pocos han o hemos sabido parar el carro a tiempo); y ‘los no vivos’ (y por favor recalemos en esto, reflexionemos al respecto unos minutos ahora o cuando terminemos de leer estas líneas, pero por favor no dejemos de hacerlo, por la salud del rugby, que repito, todos tenemos nuestro grado de responsabilidad), léase algún jugador que tal vez se lesionó de juvenil y ya no pudo seguir jugando, o algún otro que quizás sintió (y/o más o menos sutilmente le hicieron sentir) que eso de jugar al rugby no era tanto para él (‘limitaciones’ técnicas o físicas de por medio. Vamos a ser directos aunque duela, pero más duele el hecho de hacerlo: el ‘choto’, el ‘malo’. Recordemos por otro lado, que nos embanderamos diciendo que el rugby es un juego para todos: el alto/el bajo, el flaco/el…..Más incoherencias, no?), y en muy baja proporción, pero por supuesto que también, jugadores, que entendieron y rindieron bien la asignatura (una de las más difíciles por cierto), todos estos (los ‘giles’ para los ‘cancheros’) son los poquísimos hombres, personas con sus obligaciones como cualquiera, desinteresados y que tratan cada uno a su modo (y con sus limitaciones como todo ser humano por su puesto), dar una mano, ayudar, contribuir, con esta tarea hasta a veces antipática cuando no hasta peligrosa!, que es la de ser árbitro de un partido de rugby. Increíble, pero real. Para muchos ese ‘Cho’….ese ‘mal jugador’, ese ‘resentido’ (esto no lo digo yo, tranquilos, pero lo he escuchado más de una vez y seguro y por su puesto más que lamentablemente varios de uds. también, o algún ‘epíteto’ de estas características o hasta peor), ‘Ése’, es el que ‘termina’ siendo árbitro. Para el viejo programa ‘Créase o no’ poco menos. Pero saque cada uno su propia cuenta, haga cada uno su repaso, su revisionismo……. O su mea culpa. Y a dar vuelta la página y a empezar a cambiar esta tristísima historia, con topes de hechos tan lamentables y bochornosos, capítulos para el olvido, que dan vergüenza propia y ajena, todas las vergüenzas al mismo tiempo. Manos a la obra y a llevarse el silbatito a la boca y a dedicarle tiempo a esto. Basta de mirar para otro lado y abrir los ojos con el diario del lunes.

Más allá de que logremos delinear o la puesta en escena de un programa o plan al respecto, formemos (en realidad esto es complementario a lo que recibe cada uno en su casa, en el seno fliar, de ahí lo de co-), hablemos bien del rol de referee tanto como el de jugador o entrenador, que cualquier adepto al rugby sienta que puede ser referee, con su debida preparación por su puesto. Es un lugar más a ocupar en esta bien servida y digna de admiración, mesa del rugby. Hagamos, hospitalaria y gentilmente, que realmente den ganas de participar de ella.

Que de todo este buen obrar puesto en marcha surjan los nuevos DETONANTES. Que se hagan eco!

Una vez más, tengan a bien interpretar el contenido de este escrito, y sepan que siempre, aunque tal vez en ciertos casos errándole al camino correcto (y por favor si lo ven así háganme llegar sus observaciones), lo hago con el corazón y con la mejor intención posible nada más que para y por el bien del rugby, y pensando en que muchos chicos corren peligro de perderse todas estas nobles y desinteresadas enseñanzas co-formadoras, que te preparan, en cierto modo, para la vida.

Chau, muchas gracias por vuestra atención y hasta la próxima!

Por Mariano Lemoine, desde Mendoza, especial para Tercer Tiempo

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