El uruguayense Marcos Delorenzi y una vida plena, hoy desde Italia, abocada al rugby

La historia del uruguayense Marcos Delorenzi, es una de esas tantas de aquellas personas que alcanzan sus sueños. Nada más gratificante que transitar el día a día con la satisfacción del deber cumplido, de recorrer un camino con la alegría de transformar una pasión en un trabajo cotidiano.
Para este gigante de 1.93 de altura y 120 kilos, el rugby lo es todo y hoy, tal como desde hace seis temporadas, lo disfruta al máximo en Italia.

Entre Ríos puso el ojo sobre el segunda línea formado en el Club Universitario de Concepción del Uruguay (CUCU) allá por 2014, cuando el forward que por entonces se desempañaba para el Club San Carlos, en la segunda categoría de la URBA, fuera parte del seleccionado provincial que disputó el Campeonato Argentino de Mayores. Por su porte físico, dinámica y corta edad de la época, no era necesario ser adivino para aventurar que el entrerriano podría llegar hasta donde él mismo se lo proponga.

Delorenzi, de 30 años, hijo de Héctor y Claudia, y hermano de Vanesa, Rocío y Luján, milita en el Mogliano, de la elite del rugby italiano y desde aquel país, dio cuenta de su vida, sus sensaciones y su historia en diálogo con Mirador Entre Ríos.

-Considerando la pandemia, ¿cómo sobrellevas esta temporada tan especial?
-Fue y es un año difícil. La competencia se cortó allá por marzo y desde ahí, fue un antes y un después creería para todos los jugadores profesionales. De hecho los clubes, debido a la situación económica que atravesaban tuvieron que cortar los contratos de los jugadores. Fue como un barajar y dar de nuevo. Acá en Italia, fundamentalmente en el inicio de la pandemia, no se podía hacer absolutamente nada. Nada más que ir y volver al supermercado o la farmacia. En mi caso como deportista profesional, tenía una autorización del club para al menos salir a correr por 500 metros a la redonda de casa.

-¿En qué te cambió esta temporada? Tanto desde lo deportivo como en lo personal, ¿cómo planificas tu futuro?
-Ahora estamos negociando con mi representante, mientras esperamos que la Federación Italiana de Rugby (FIR) oficialice el retorno de la actividad, que seguramente sería en septiembre. Una vez que la FIR anuncie el regreso de la competencia, ahí avanzaremos con un club y un contrato firme. Mi idea es quedarme por las cercanías de Roma, que es donde vive mi novia.
En la faz personal, me veo con un futuro familiar acá en Italia. Lógicamente, si es por gusto, preferiría volver a Argentina con mi novia, donde está mi familia, mis abuelos, amigos… ¡Los mejores asados! Pero al mismo tiempo, considero que en Europa tenemos una mayor seguridad y estabilidad económica. Teniendo en cuenta eso, planificaría mi vida acá en Italia.
Mientras tanto, cuando puedo volver a Concepción del Uruguay lo hago. Este año pensaba volver pero por la pandemia tuve que cancelar los planes.
A futuro, una vez que deje de jugar, me gustaría establecerme con algo relacionado a la actividad física, que es en lo que me capacité acá en Italia. La vida de un jugador de rugby es muy distinta al de un jugador de fútbol que al vivir profesionalmente algunas temporadas en Europa, puede estar salvado el resto de su vida. Nosotros tenemos que pensar bien en dónde pondremos cada centavo ganado. En mi caso, quisiera tener algún centro de preparación física o algo por el estilo. ¡De todas maneras, todavía no pienso retirarme! Por mi posición, creería que “tengo todavía más hilo en el carretel”. Vivir del rugby es apasionante.

Delorenzi, en su paso por el seleccionado entrerriano mayor, en 2014.

-¿En qué nivel está el rugby italiano?
-Los primeros años fueron más duros y el rugby que se jugaba era mucho más físico que el actual. No obstante, en las últimas temporadas el rugby italiano entró en una transición y se volvió mucho más dinámico. El físico de los jugadores cambió un poco. Ahora todos son más atléticos y el nivel de impacto bajó bastante. Los partidos son mucho más rápidos. Hoy por hoy, en cuanto al nivel, puedo decir que quizás no llegue a un Top 14 de la Unión de Rugby de Buenos Aires, por dar un ejemplo, pero tal vez se asemeje a una Reubicación.

-¿Estrechaste vínculos con más entrerrianos en Italia en estos años?
-Sí, con algunos. De hecho con el paranaense Nicolás Coronel compartimos equipo en Lazio durante dos temporadas. Después con el uruguayense Dante Prati, también nos cruzamos en un par de oportunidades. Y, con Martín Castrogiovanni también nos hemos juntado en alguna que otra oportunidad teniendo en cuenta que es amigo de Nico y por mi cercanía con él, compartimos más de un momento juntos. Él en Italia es rugbísticamente un ídolo. Es un tipo muy famoso. Ahora trabaja de panelista en un programa de talentos… ¡Es un personaje!

Marcos junto a su novia, en un ícono italiano como el Coliseo Romano.

TAN CERCA, TAN LEJOS

Está claro que la tecnología acerca a pesar de la distancia y en ese sentido, Marcos Delorenzi le saca el mayor provecho posible. Gracias al fluido contacto que mantiene principalmente con los referentes del CUCU, como los hermanos Mir o Martínez Uncal, está al tanto de todo lo que pasa en el club de sus amores.

“Sé que aprovecharon esta cuarentena para realizar obras y poner a punto las instalaciones del club, que por lo que he visto en las fotos, está muy lindo”, contó. “También estoy al tanto de todo lo que pasa en el rugby de la provincia a través de los medios de comunicación y las redes sociales de los clubes que sigo. Pese a la lejanía, muchas veces me siento muy cerca”, manifestó.

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