El rugby suele encontrar en los encuentros infantiles y juveniles algunos de sus momentos más genuinos. Allí no hay tablas de posiciones que definan campeones ni presiones vinculadas a los resultados. Lo que prevalece es el aprendizaje, el compañerismo y la posibilidad de compartir una jornada con chicos que llegan desde diferentes lugares unidos por una misma pasión.
Con ese espíritu se desarrollará el próximo sábado 24 la segunda edición del Torneo M14 “Marcos Kremer”, una propuesta impulsada por el Club Salto Grande de Concordia que volverá a tener como escenario el tradicional predio del Lago.
La actividad convocará a equipos provenientes de distintos puntos de Entre Ríos y también de otras provincias. En principio, se espera la presencia de delegaciones de Santa Fe, Corrientes, Buenos Aires y otras regiones donde el rugby ocupa un lugar importante dentro de la vida deportiva.
La cita está destinada a la categoría Menores de 14 años, una división especial dentro del proceso formativo. Se trata del último año previo al ingreso a las competencias oficiales, ya que a partir de M15 los jugadores comienzan a disputar torneos con un nivel diferente de exigencia y compromiso.
Por eso, para entrenadores y dirigentes, este tipo de encuentros representan una instancia fundamental en el crecimiento de los jóvenes deportistas.

VALORACIÓN
En diálogo con Tercer Tiempo Streaming, Andrés Von Wernich, coordinador infantil de Salto Grande, explicó cómo surgió la idea de organizar una actividad destinada específicamente a esa categoría.
“Queríamos hacer algo con los M14, que es una categoría que a partir de M15 empieza a competir y este torneo a esta altura del año es como una previa”, señaló.
La propuesta comenzó a tomar forma a partir de esa necesidad de ofrecerles a los chicos una experiencia diferente antes de dar el salto hacia la competencia formal. Pero rápidamente apareció otro interrogante: qué nombre debía llevar el encuentro. Y la respuesta surgió de manera natural.
“A la hora de pensar en el nombre, sin dudas pensamos en Marcos, que además de haber pasado por nuestro club, es el máximo exponente del rugby de la región”, expresó Von Wernich.
No se trató solamente de reconocer a un jugador exitoso. También de destacar una historia que representa para cientos de chicos la demostración de que los sueños deportivos pueden comenzar en una cancha de Concordia y llegar hasta los escenarios más importantes del mundo.
La primera edición, desarrollada el año pasado, dejó sensaciones altamente positivas entre los organizadores.
“El año pasado disfrutamos de una edición bárbara. Incluso jugó Mirko, el hermano de Marcos, que hoy ya está en M15. El año pasado hicimos un torneo de dos jornadas, pero para brindarle mayores facilidades a quienes nos visiten decidimos hacer un torneo de un día”, explicó.
La decisión apunta a simplificar la logística para los clubes visitantes, reducir costos de alojamiento y facilitar los traslados sin resignar calidad organizativa.
La expectativa es volver a vivir una jornada de rugby, amistad e integración, con decenas de partidos disputados a lo largo del día y cientos de jóvenes compartiendo una experiencia que trasciende el resultado deportivo.
DE CONCORDIA AL MUNDO
Hablar de Marcos Kremer es hablar de una de las trayectorias más destacadas que produjo el deporte entrerriano en las últimas décadas.
Nacido en Concordia el 30 de julio de 1997, dio sus primeros pasos en el rugby precisamente en el Club Espinillos y luego en Salto Grande. Allí aprendió los fundamentos del juego y comenzó a desarrollar las condiciones físicas y técnicas que más tarde lo convertirían en uno de los forwards más importantes del rugby argentino.
Como tantos otros chicos de la región, empezó jugando por diversión. Sin embargo, muy pronto llamó la atención por su potencia, su capacidad atlética y una personalidad competitiva que lo distinguía dentro de la cancha.
Su crecimiento fue constante. Integró seleccionados juveniles de Entre Ríos y luego comenzó a formar parte de los distintos procesos nacionales.
Uno de los primeros grandes hitos llegó en 2016, cuando integró el seleccionado argentino que obtuvo la medalla de bronce en el Mundial M20 disputado en Manchester. Aquella generación marcó una época para el rugby juvenil argentino y sirvió como plataforma para varios jugadores que posteriormente llegaron a Los Pumas.
Ese mismo año también participó de Argentina XV y del Americas Rugby Championship, consolidándose como una de las principales promesas del país.
El 10 de septiembre de 2016 llegó el momento que cualquier jugador sueña desde niño: el debut con la camiseta de Los Pumas. Desde entonces construyó una carrera extraordinaria.
Participó de Rugby Championships, enfrentó a las principales potencias del mundo y fue protagonista de algunas de las victorias más importantes en la historia reciente del seleccionado argentino.
Su presencia se volvió habitual en el equipo nacional gracias a una combinación de potencia física, agresividad defensiva, disciplina táctica y liderazgo.
Además, fue parte de los planteles argentinos que disputaron las Copas del Mundo de Japón 2019 y Francia 2023, consolidándose como una referencia internacional en su puesto.
A lo largo de los años también desarrolló -y continúa haciéndolo- una destacada trayectoria profesional en Europa, compitiendo en algunas de las ligas más exigentes del planeta.
Sin embargo, más allá de los logros deportivos, Kremer nunca perdió el vínculo con sus raíces. Su nombre continúa asociado a Concordia y particularmente a Salto Grande, donde sigue siendo una fuente de inspiración para las nuevas generaciones.
UNA CANTERA QUE SIGUE PRODUCIENDO TALENTOS
Si bien Marcos Kremer es el nombre más reconocido surgido de Salto Grande, la historia del club demuestra que no se trata de un caso aislado.
Desde hace años la institución viene desarrollando un trabajo sostenido en divisiones infantiles y juveniles que le permitió transformarse en una de las principales canteras de la región.
Numerosos jugadores formados en el club continuaron sus carreras deportivas en diferentes instituciones del país y del exterior.
Entre ellos aparece Guido Chesini, quien tuvo pasos por Duendes Rugby Club y también por Capibaras XV. También se destacan los hermanos Ibarguren, que continuaron sus trayectorias en entidades de prestigio como Duendes y Trébol de Paysandú.
Otro nombre importante es el de Federico Etcheverry, vinculado a Atlético del Rosario, una institución histórica del rugby argentino.
La lista se amplía con jugadores que actualmente desarrollan su actividad en clubes de Paraná, Rosario y Buenos Aires. Algunos integran planteles de Rowing, Liceo Naval, otros continúan su formación en Newman y varios siguen creciendo en instituciones de distintas uniones provinciales.
Ese fenómeno refleja el impacto que tiene el trabajo realizado durante años en las categorías formativas.
En un deporte donde la construcción de jugadores demanda tiempo, paciencia y compromiso, los resultados suelen verse a largo plazo. Y en ese sentido, Salto Grande encuentra en cada uno de esos nombres una confirmación del camino recorrido.


















