Alexis Grünewald, jugador de Unión, de Crespo: «El rugby en el Desarrollo es todo a pulmón»

Con el mismo ADN. Con el mismo mapa genético que los define e identifica en cualquier situación o momento de su existencia. Un conjunto de informaciones que se traslada de generación en generación, de padre a hijo o, simplemente, de un entrenador a esos chicos que sólo se arriman con la finalidad de amenizar.

Un mismo patrón de por medio, que lleva a actuar a todos hacia el mismo sentido. Como un tigre de bengala que desde la temprana edad, se camufla en la flora y espera para acechar a sus objetivos. Y lo hace… sin importar el contexto, porque es propio de su naturaleza. Un instinto que corre por sus venas, que perdurará perennemente y que sacará a relucir con garras cuando la situación se torne adversa.

Sus dotes atléticas y sus dientes se montan fuertes en el primer plano para dar un zarpazo a eso que tanto desean y sin dimensionar el esfuerzo que puede conllevar. Es inmutable, es imposible cambiarlo porque son las características que visten su esencia.

De la misma manera, se puede relacionar a esos valores que acompañaran eternamente, que se convierten en el epicentro de los actos de cada protagonista que están relacionados a la maravillosa filosofía del rugby.

En este contexto, podemos aludir a Alexis Grünewald, segunda línea del Club Unión, de Crespo, con un futuro prometedor y que pelea diariamente para seguir creciendo y obra con pasos agigantados. El crespense de 19 años, dialogó de manera distendida con Tercer Tiempo para repasar su historia y sus proyectos vinculados a este deporte.

SUS INICIOS

“Empecé a entrenar a los 12 años en la Asociación Deportiva y Cultural. Estuve un año y medio, y en ese momento no me llamó mucho la atención, no me sentí muy cómodo. En ese momento, decidí irme a practicar atletismo durante los próximos tres años”, dijo el forward.

“Un día estaba entrenando la disciplina de Martillo y uno de los dirigentes de Unión estaba al frente de los juveniles y me convencieron para incorporarme. Con el paso del tiempo, el grupo y la gente que estaba vinculada me cautivaron. Me gustó tanto que terminé dejando el atletismo para meterme completamente en el rugby”, continuó.

En este sentido, el joven remarcó que a la institución lo envuelve uno de los valores más importantes que tiene el rugby: el compañerismo. “Por suerte, tuve una adolescencia tranquila. Obviamente, me sucedieron cosas negativas en el transcurso, pero el rugby siempre me ofreció contención, para despejarme, hablar con mucha gente que me ayudó para no pensar todo el tiempo en las cosas malas. Estar con el equipo y con tus amigos, es el mejor método para curar las heridas”, señaló.

“Recuerdo que, en las juveniles en ocasiones no completábamos el equipo y competíamos igual. Perdíamos o ganábamos, y siempre nos moríamos de la risa, la pasábamos bien. Tengo hermosos recuerdos de ese tiempo, porque teníamos un lindo grupo y realmente radiaba la felicidad. Por suerte, muchos que éramos compañeros en las divisiones formativas, actualmente somos parte del plantel en la Primera División y es un sentimiento hermoso seguir compartiendo un vestuario con las personas que empezaste a aprender”, concretó.

EL SUEÑO DE TODOS… EL DEBUT EN PRIMERA

“Al principio no tenía los objetivos claros, porque solamente iba a jugar para divertirme. Después, con el paso del tiempo empecé a soñar con debutar en la Primera División y calzarme la camiseta de la Unión Entrerriana de Rugby. Por suerte, los pude concretar y fueron momentos que marcaron mi vida”, manifestó.

Además, agregó: “Mi debut en el Plantel Superior fue inolvidable. Estuvo muy bueno por diferentes puntos, como trazar metas más claras y compartir el plantel con personas mayores de edad. Mis compañeros siempre me apoyaron y me ayudaron a transitar de la mejor manera esos primeros momentos y me gustó la evolución que tuve con el equipo”.

UNIÓN, UNA PALABRA IMPRESCINDIBLE EN SU VIDA

“Estoy totalmente agradecido al club. Siempre me dieron todo lo que pudieron y me inculcaron los valores: como el respeto y la solidaridad”, deslizó y añadió: “En el Desarrollo es todo a pulmón, hacíamos todo con esfuerzo. Los sábados íbamos a pintar la cancha, juntábamos la plata para el Tercer Tiempo, diferentes aspectos que nos unieron muchísimo. Es algo que no se produce siempre y Unión está identificado de esa manera, como su nombre lo retrata. Espero poder darle alguna alegría a la institución”.

SU PASO POR LA UER DESARROLLO

Grünewald, ha sido parte del Seleccionado Entrerriano de Desarrollo en las últimas temporadas. Teniendo en cuenta su última participación en el Hexagonal de Selecciones, llevado a cabo en Santo Tomé el año pasado, expresó: “La UER me enriqueció a gran escala”.

“Me dejó grandes enseñanzas técnicas y aprendí a pulir algunas cualidades que, quizás, no le sacaba el mayor jugo posible. Además, conocí a chicos de otras ciudades que nos encontrábamos con un mismo propósito. Fue una experiencia realmente positiva”, aseveró.

LOS PASOS A SEGUIR EN EL FUTURO

Con tan solo 19 años, surgen una cantidad de proyectos incalculables, pero siempre de la mano con el rugby: “Conseguí un trabajo hace poco tiempo y eso me quita tiempo para entrenar, pero trato de hacerlo aunque sea complicado porque no tengo todos los elementos necesarios. Por la cuarentena, estoy notando la pérdida de estado físico, pero cuando termine todo esto, me voy a dedicar al 100% en el tiempo libre que tenga”.

“Anhelo consagrarme campeón con Unión. Es un sueño, porque me dieron prácticamente todo en mi vida y sería una buena manera de devolverle algo de todo eso. Por otro lado, quiero volver a ser parte del Seleccionado de la UER y ver que me depara el rugby desde acá hacia adelante”, concluyó.

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