Un balance positivo

Como en todo gran acontecimiento, siempre habrá cosas por corregir. No obstante, el haber superó con creces al debe en la XXX Edición del Seven de la República. El formato del torneo, tan resistido en la previa, tuvo una amplia aceptación en su desarrollo. Gabriel Baldi

Con éxito concluyó la 30° Edición del Seven de la República, certamen que reunió en Paraná a todas las Uniones de rugby del país y que particularmente en esta temporada, convocó también a cinco representativos femeninos, como fue el de Argentina, Chile, Uruguay, Perú y Paraguay. 

Como se preveía, este año la incertidumbre iba a estar dada sobre el ruido y la resistencia que había generado el cambio en la estructura del campeonato, y la variante que tendría la competencia al pasar a desarrollarse en horas de la tarde-noche de un viernes y sábado en lugar de la mañana y la tarde de un sábado y domingo, como venía llevándose a cabo históricamente. 

Sin embargo, la aceptación de estas modificaciones fue prácticamente masiva, amén de que continúan existiendo detalles por pulir, como por ejemplo, los relacionados principalmente al fixture diagramado para la segunda fase. 

Sigue siendo inexplicable que se programen encuentros trascendentales en las canchas 2 y 3, campos que carecen de las comodidades y condiciones respecto a la cancha principal del siempre resplandeciente predio de El Plumazo. 

La presentación del anexo Albinegro estuvo dada a la perfección. El colorido impuesto por la cartelería publicitaria de la Unión Argentina de Rugby (UAR) y el marco de espectadores que hubo aportaron la cuota de brillo característico a un evento único e inigualable. 

La actuación de bandas locales y la elección de La reina del Seven, le dio al acontecimiento otro hecho distintivo, pese a que a la hora del cierre y los shows, ya no quedaba mucha gente en el club Estudiantes. 

La organización logística por parte de la Unión Entrerriana de Rugby (UER) estuvo acorde y todos se fueron conformes, desde el público hasta la prensa, que llegó desde diferentes ciudades. 

Las tres tribunas armadas para la ocasión por momentos se colmaron y eso fue muy valioso. Las piscinas, fueron el disfrute pleno de dos jornadas de calor intenso, que se prolongó hasta altas horas. 

Las presencias destacadas que hubo en el evento fue muy importante para el carácter de la cita. Los paranaenses Emiliano Bergamaschi y Martín Chiappesoni, Santiago Cordero, jugador del seleccionado argentino y los ex Pumas Diego Albanese, Lucio López Fleming, Luis Gradín, entre otros. 

Francisco Pastrana y Federico Anselmi, son los mejores referees argentinos de la actualidad, eso está claro. Sin embargo, sus designaciones estuvieron mal hechas por parte de los organizadores, al implicarlos en cotejos que tuvieron que ver con el seleccionado de su provincia, Buenos Aires. 

El nivel deportivo

En cuanto a lo reflejado por los diferentes equipos dentro del campo, la lectura que puede hacerse es diversa. 

Algunos conjuntos sorprendieron gratamente. Tal fue el caso de Mar del Plata, Tierra del Fuego y Chubut, que crecieron de manera notable en relación a otras temporadas. Los de La Felíz, incluso, consiguieron el quinto puesto del torneo y con él, alzarse con la Copa de Plata. 

En otros casos, hubo muestras válidas de formaciones consistentes, que con solidez y aunque sin estrellas, demostraron ser una firme realidad. Así, fue el paso por este cónclave de Salta, Santiago del Estero, Santa Fe y sin lugar a dudas, de Entre Ríos, que merece llevarse otro párrafo aparte. 

Como había sostenido EL DIARIO en la Edición del pasado viernes, en la UER no había figuras y todos los jugadores del plantel eran obreros. De ese mismo modo, jugando de manera integral y colectiva, fue que transcurrió con éxito el Seven de la República para el elenco dueño de casa, que por reglamento quedó eliminado del torneo tras empatar en Semifinales de Copa de Oro con Buenos Aires. 

La decisión, trajo polémica. Pero las reglas estaban escritas y eran parte del juego, solo había que conocerlas de antemano. 

En el marco del torneo, varios equipos denotaron estar atravesando un flojo presente y terminaron decepcionando. De Tucumán y Cuyo todos esperaban mucho más. Los tucumanos, recientes campeones de rugby convencional, no llegaron con su mayor potencial y lograron simplemente levantar la Copa de Bronce, finalizando en la novena colocación. En tanto, el caso del conjunto mendocino es más severo y habrá mucho que replantearse en esa zona, considerando además, el descenso sufrido este año en el Campeonato Argentino. 

Otros que estuvieron lejos de cumplir con las expectativas aunque en menor escala fueron Rosario, con un plantel de estrellas y Nordeste, que en Seven suele fortalecerse. 

Una vez más, el campeón fue el mejor. Buenos Aires comenzó a ocuparse de su juego reducido desde hace un buen tiempo y los resultados están comenzando a salir a la luz, más allá de la considerable base de jugadores que ostenta como para tener grandes rendimientos, lógicamente.

Fotos: Rodolfo Michunovich

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