«Decidí inclinarme por mis proyectos personales», dijo la concordiense María Paula Pedrozo, ex jugadora del seleccionado argentino

En los últimos años, el rugby femenino ha transitado por una etapa que dejó evidenciado un crecimiento trascendental. Poco a poco, se ganó un lugar en la consideración nacional a nivel de juego reducido, como lo hizo María Paula Pedrozo.

En su trayectoria, la concordiense que equipó sus primeras armas deportivas en el Carayá Rugby Club – entidad radicada en la ciudad de Eldorado, Misiones -, quien también se calzó los colores de Centro Naval, de Buenos Aires, además de vestir la camiseta de la Selección Argentina en la modalidad de Seven, hasta convertirse en una de las emblemas de un conjunto que se colgó la medalla de plata en Cochabamba 2018, y conquistó la presea dorada en los Juegos Suramericanos de Playa Rosario 2019. Con esfuerzo y dedicación, obtuvo un lugar preeminente en el equipo y fue la capitana del elenco que se subió al quinto puesto de los Panamericanos de Lima 2019.

Sin embargo, su alejamiento de la casaca celeste y blanca, tomó por sorpresa. En diálogo con El Diario, Pula contó las razones: “Estar en la selección conlleva mucha dedicación y esfuerzo, así que aproveche mi graduación de la facultad para replantearme objetivos. Los equipos femeninos están en lucha, quieren crecer y ser valorados, y como en todos lados te encuentras con algunas barreras que muchas veces te impiden un progreso constante. Todo esto, conlleva un desgaste físico y mental tremendo”.

Un lazo de amor profundo concluyó y su posible retorno, por el momento, no tiene un tiempo definido… Pero, para entender el presente, es necesario conocer el comienzo de una historia que estuvo repleta de coyunturas adversas, que con empeño y sacrificio fueron eludidas. En este sentido, la joven de 23 años, expresó cómo fueron sus inicios en este deporte: “Vivía en Eldorado – Misiones -, y empecé a jugar cuando arrancaron a promover el rugby femenino en la ciudad. La hija del presidente del Carayá Rugby Club era una integrante de mi grupo de amigas y nos convenció a todas”. Sin embargo, no fue tan simple su incursión. “Debo confesar que fui la última en subirme a ese barco porque anteriormente jugaba al Básquet y me costaba sumarme a otra disciplina. Mi mamá tuvo que interceder con sus argumentos para que me decida a participar de ello. Nunca me imaginé todo lo que vendría y que se daría de una manera tan linda”, explayó.

Asimismo, narró cómo fueron los primeros momentos en un deporte que era absolutamente desconocido para todas, empero, siempre hubo una atracción hacia esto que resultaba novedoso: “Era algo totalmente nuevo, pero siempre me gustaron los retos. Luego de ingresar en el grupo, me propuse objetivos y no quería parar hasta cumplirlos. Claro, en el camino me atraparon sus valores y conocí personas extraordinarias. Viví momentos hermosos e inolvidables, forjé relaciones que permanecerán eternamente en mi mente y el corazón”.

Pedrozo portando la ovalada en un encuentro con Centro Naval

LA CÚSPIDE DE SU CARRERA

María Paula comenzó a ser parte del seleccionado argentino desde 2015. En tanto, se refirió a su estreno con el combinado: “Me sumé tras una concentración de un plantel de treinta chicas. Me costó mucho adaptarme al sistema y, más aún entender las cuestiones esenciales del juego. Me llevó el espacio necesario para cazar todos los conceptos que me transmitían y no perdí el foco en ningún momento”. En este marcó rememoró y enfatizó: “En el medio tuve varias transiciones, porque partí desde desempeñarme en la posición de wing a ocupar el rol de medio scrum. Fui teniendo más protagonismo en condición de titular, hasta catapultarme como una  jugadora referente. Sin lugar a dudas, quedó a la vista que todo el esfuerzo que llevé adelante, tuvo resultados y es muy gratificante”.

Por otro lado, hizo alusión a la tarea que desenvolvieron en la cita más trascendental de su carrera: “Nos hubiera gustado llegar de otra manera a los Panamericanos pero nos enseñó una lección, porque el resultado nos hizo ver que éramos más fuerte de lo que pensábamos. Nos apoyamos en el sistema de juego que planteamos desde la preparación, con el rodaje disfrutamos los pequeños momentos y nos despedimos de un ciclo lleno de desafíos”.

FUTURO

La continuidad de su vida, puso en la balanza varios factores que incidieron en la determinación de colgar los botines momentáneamente en el representativo argentino. Pule es Licenciada en Kinesiología y Fisiatría, y su profesión fue una de las causas principales. “Decidí orientarme más en mis proyectos personales. Ahora, mis objetivos se inclinaron a lo facultativo y laboral, y no sé cuándo volveré y si lo haré en otra ocasión. Desde este lugar, apoyo al seleccionado femenino y les deseo lo mejor del mundo, porque en este grupo están mis amigas y una gran calidad humana”, aseveró. En este marco, expuso sus impresiones acerca de sus ex compañeras: “Son personas increíbles y me haría muy feliz ver que pueden brindarle más alegrías a nuestro país. Hay un buen potencial de ello, me lleva a confiar plenamente que a corto plazo podrán conquistar más cosas. No es sencillo pero, estoy segura que van a poder lograrlo mediante el arduo trabajo que se viene desarrollando”.

¿CRECIMIENTO?

Para finalizar, Pedrozo dio su perspectiva sobre la evolución de la rama femenina en Argentina: «Aún faltan muchas cosas por hacer. El rugby femenino está creciendo y eso me pone muy contenta porque fui parte de un duro proceso y con el paso del tiempo, se verán reflejados sus grandes frutos”. En este contexto, concretó de la siguiente manera: “Todos ven el producto final, pero detrás hay mucho trabajo y un esfuerzo de todas las personas que están involucradas para tratar de avanzar paso a paso en cada calendario que se encara. Ya pudimos obtener resultados muy positivos y es un buen punto de partida para continuar por esta senda y con el anhelo de llegar lo más lejos posible”.

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