Las aclaraciones de la UAR respecto a la polémica que generó la disposición del scrum «simulado»

Luego de la polémica que se desató en el ambiente por la normativa de disputar un scrum simulado en el retorno a la actividad, en todos sus niveles, la UAR envió una nueva misiva.

La carta, firmada por Eliseo Pérez, el Gerente de Competencias y Desarrollo, expresa lo siguiente:

Señores Presidentes
Uniones Provinciales

Atento a distintas consultas recibidas por las uniones, cumplimos en ampliarle detalles sobre la resolución de referencia.

En la reunión de Desarrollo de World Rugby del martes pasado, la mayoría de las uniones presentes y la totalidad de las más importantes, manifestaron que su rugby amateur había comenzado a jugar el scrum con la modalidad “tira saca” atento a la cantidad de tiempo que por la pandemia se estuvo sin jugar.

En nuestro rugby de base de mayores, desde fines del 2016, hace algo más de cuatro años, que no se empuja más de un metro y medio en el scrum. Después de prorrogar esta medida, a pedido de las uniones en la ciudad de Rosario hasta terminada la temporada 2019, se había programado para el 2020 volver al empuje pleno en mayores, previo cumplir con una capacitación específica. Desgraciadamente la pandemia decretada a principio de ese año, que derivó en la suspensión de actividades, dejó trunco el proyecto. El deseado inicio de actividades en el 2021, autorizado por las respectivas autoridades sanitarias en la mayoría de los lugares, nos pone en la situación, de cara a iniciar la competencia, algo más complicada al haber estado tres años que no se empuja el scrum más de un metro y medio, sumado que el último y cuarto año, directamente no se jugó al rugby. Pretender volver a competir con un scrum con empuje pleno, sin considerar esos antecedentes, sería no pensar en la seguridad de los jugadores, e ignorar las recomendaciones del área médica, de preparación física y las etapas recomendadas por el staff de Alto Rendimiento.

Por ello, introduciremos gradualmente la forma de jugar el scrum hasta llegar a jugarlo en mayores con empuje pleno. Establecemos tres etapas, teniendo como objetivo priorizar la seguridad del jugador dándole el tiempo necesario para su acondicionamiento dándole también la posibilidad de realizar y completar la capacitación ya programada.

Una primera con la modalidad “tira saca” con las especificaciones indicadas en el mail transcripto al pie, y en la cual se deberán tener en cuenta los otros aspectos reglamentarios ya vigentes, especialmente respecto a la cantidad de primeras líneas, acreditación de estos como tales e idoneidad en el puesto, hookeo obligatorio y altura del scrum que permita hacerlo, la obligación de estar asidos todos los participantes mientras se desarrolla el scrum y la posibilidad de continuar el ataque en cualquiera de sus posibilidades (carrera del octavo, del medio scrum, juego desplegado, etc.). No se especifica sobre el giro ya que no debe existir toda vez que no se permite el empuje ni ningún otro desplazamiento de la formación.

La posibilidad de que, atento a la norma, no se practique el empuje en el scrum en los entrenamientos de los clubes, sería lamentable ya que estarían incurriendo en un error; se pretende que mientras se juega con la modalidad “tira saca” los clubes practiquen empuje en sus entrenamientos, pack contra pack (no se tienen antecedentes de lesionados graves en entrenamiento del scrum en el rugby de nuestro país), de manera de lograr un scrum estable, con correcta posición corporal, y la práctica del hookeo según lo indica el reglamento. No dudamos, que los responsables de las uniones instarán a sus clubes e instruirán a sus réferis para que se cumplan con los objetivos de esta etapa.

Precisamente, para poder pasar a la segunda etapa que consiste en poder empujar hasta un metro y medio, conforme finalizáramos el último partido jugado, y disputar la obtención, deberán lograr un scrum estable y con la posición corporal correcta. Esto será verificado por la UAR a través de sus estructuras profesionales y con la colaboración de los referentes de seguridad y el staff técnico de cada unión. Esta primera etapa durará como mínimo un mes (incluye partidos amistosos) considerándola concluida cuando se hayan alcanzado los objetivos indicados y debiendo autorizar la UAR el pase a la segunda etapa. Esta autorización de la UAR podrá ser para toda la competencia de una unión o parcial indicando las divisiones o niveles de esa unión que son autorizados.

El objetivo de la segunda etapa es lograr un empuje seguro. En las divisiones juveniles (hasta M19 inclusive) concluye la gradualidad con esta etapa ya que el reglamento de juego establece que en estas divisiones no se puede empujar más de un metro y medio.

Para el rugby de mayores, se pasará a la tercera etapa que consiste en jugar el scrum con empuje pleno, cuando se verifique, con el mismo procedimiento y alcance, un empuje controlado, previa acreditación por parte de las uniones de las capacitaciones especificas requeridas para esta formación.

Si alguna unión considera que es una ventaja deportiva iniciar un campeonato con una norma y cambiarla en el transcurso del mismo, podrá establecer que se continúe jugando con la modalidad con que lo inició, aunque tenga autorizado pasar a una etapa siguiente.

Consideramos que compartirán con nosotros lo prioritario que debe ser la seguridad del jugador, que el escenario nos obliga a extremar los cuidados y que, como lo explicamos en cada reunión que tuvimos con cada unión y sus clubes, que este año era de transición y el principal objetivo era volver al juego, no a competir, por eso suprimimos las Competencias Nacionales, para que los clubes vuelvan a tener actividad, que los jugadores vuelvan a encontrarse con sus compañeros, que el rugby debía ser más solidario y contemplativo, insistimos, donde la seguridad del jugador es aún más importante ante la no actividad luego de este gran periodo.
No obstante, nos ponemos a su disposición para tener las reuniones que crean pertinente para aclarar o ampliar lo expresado.

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