Joaquín Molina, jugador de Camatí, de Viale: «El rugby me transmitió que el respeto está ante todo»

La motivación es una herramienta primordial para la superación. No cabe lugar a dudas que, la raíz dinámica del comportamiento es el eje para el progreso ante cualquier dificultad que se presente. Un motivo para seguir hacia adelante, por pertenecer a un entorno que te atrae.

Cuando existe un incentivo, no existe una barrera que lo detenga. Este estímulo culmina asemejándose a un huracán que se producen en el océano Atlántico que somete infaliblemente de manera persistente a la situación hasta ocasionar los efectos esperados.

De esta manera, también podemos apuntar a Joaquín Molina, referente de Camatí, de Viale, que con esfuerzo y dedicación abrió su camino sin importar la relevancia de las adversidades que se manifestaron.

El sapo, como lo conoce su circulo de confianza,  dialogó amenamente con Tercer Tiempo, elucubró y dio cuentas de su historia con la ovalada, con una mirada introspectiva sobre la filosofía del rugby.

SENSACIONES

-¿Cómo fueron tus comienzos?
-Comencé a jugar en 2004 porque Gonzalo Luna –su amigo- me invitó para ir a entrenar y en ningún momento lo dudé. Siempre me trasladaba en caballo y tenía que hacer nueve kilómetros hasta llegar a la ruta. Dejaba el animal amarrado y me tomaba el colectivo para ir hasta el club.

-¿Qué recordás de tus primeros entrenamientos?
-Me quedó grabado en la mente, porque lo primero que me enseñaron fue el respeto hacia el compañero, el árbitro y todo lo que nos rodeaba, es la prioridad. Me acuerdo que en los primeros encuentros terminaba completamente dolorido porque nunca me había sometido físicamente de esa manera.

-¿Cuáles fueron los primeros objetivos que te planteaste?
-Solamente pensaba en entrenar, era un objetivo. Tuve la oportunidad de practicar kickboxing y boxeo, en Paraná, y por inconvenientes económicos debí dejar de entrenar. Por lo tanto, no quería volver a pasar por lo mismo, deseaba ser parte de este ámbito en Camatí.

-Seguramente, pensabas en debutar en Primera…
-Sí, anhelaba muchísimo debutar y pudo hacerlo con el plantel superior frente a Curiyú, en Chajarí. Sin lugar a dudas, fue una alegría enorme para mí.

-¿Cómo era tu situación socio-económica?
-Cuando estaba en el campo trabajaba con mi papá, vivía con mis viejos. Asimismo, realizaba trabajos esporádicos para solventar algunos gastos. Luego, me mudé a Colonia Avellaneda, trabajaba en una carnicería, hasta que decidí volver a Viale y laburo en la construcción. A estas actividades las tomo como un entrenamiento, porque requiere un gran esfuerzo físico, porque para llevar adelante hay que estar concentrado todo el tiempo y lo relaciono de alguna manera.

El centro, de 22 años, vivía en un campo que se encuentra a 25 kilómetros de Viale y realizaba un tramo caminando, en bicicleta o a caballo para llegar a las instalaciones del elenco vialense. Después, se tomaba un colectivo y se iba a entrenar o a jugar los fines de semana. “No me importaba si llovía, tronaba o caían piedras. Era un gran esfuerzo, pero sabía que lo disfrutaba en la cancha”, dijo.

-¿Tenés alguna anécdota?
-Una vez me olvidé los botines y la camiseta en mi casa. Me tuve que volver a buscar mis cosas, mientras llovía intensamente, corrí nueve kilómetros debajo del aguacero. Terminé completamente mojado y embarrado, pero logré lo que quería. Regresé rápidamente  por suerte pude volver a viajar otra vez a Viale. Recapitulo que tras jugar ese partido, culminé destrozado. Había corrido casi 20 kilómetros en la previa del partido –deslizó entre risas- y continué jugando los 80 minutos del partido, entregando todo como siempre.

-¿Qué sensaciones tuviste cuando te citaron al Seleccionado de Desarrollo de la Unión Entrerriana de Rugby?
-Al principio veía que los citaban a José (Lo Cascio), Juan Pablo (González) y Mauro (D’Angeleis), me daba curiosidad por lo que se sentiría y soñaba poder vestir en algún momento la camiseta del seleccionado. Cuando me llegó la oportunidad fue felicidad absoluta e inmensa.

-¿Qué sentido tiene Camatí en tu vida?
-El club significa mi segunda casa, mi segunda familia. Gracias a la institución conocí mucha gente, hice grandes amigos. Es una familia que siempre me apoya y están siempre en todo aquello que necesite.

-¿Cuáles son tus sueños desde el lado deportivo?
-Me propuse seguir vistiendo los colores distintivos de Entre Ríos. Si en un momento, vuelve el combinado entrerriano de mayores para disputar el Campeonato Argentino, me gustaría ser parte del plantel. Es un sueño muy grande.

-¿Cuáles son tus objetivos a largo plazo?
-Quiero rendir al máximo y que mi familia se sienta orgullosa de mí. Que se sientan satisfechos del camino que decidí y el estilo de vida que realizo, junto a todos los objetivos que llegue a concretar.

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