Hugo Porta habló de todo en el Zoom de Tilcara

Hace un par de días, en la serie de zoom que ha instaurado el Club Tilcara de Paraná durante la pandemia que cunde en el mundo, fue el turno de Hugo Porta, Puma de larga trayectoria y uno de los mejores 10 del mundo. Conceptos para todos los gustos repartió el ex apertura y prometió visitar el club una vez pasado este trance.

La presentación y agradecimiento por parte de la entidad estuvo a cargo de Sergio Bruzzoni, el surgido en el Club Banco Nación y actualmente Presidente, defensor a acérrimo del amateurismo, debutó a los 20 años en Los Pumas y se retiró en 1990, desde 2008 es miembro del Salón de la Fama de la World Rugby,  hizo lo propio dejando sensaciones por doquier y en la despedida la gente del Verde le devolvió atenciones con una edición con excelentes jugadas y momentos de la carrera del 10.

TEXTUALES

– No soy ninguna personalidad, soy un hombre de rugby como ustedes, un hombre de club y le agradeció a Cristian, primo hermano que supo estar en el Encuentro M13 Miguel Barrios, que hizo de puente con la entidad capitalina para concretar la larga y fructífera charla con jugadores, entrenadores, dirigentes y socios.

– Jugué siempre para el Club Banco Nación, mi club, el que me formó, el deporte que me ayudó a educarme, ese club que me ayudó a relacionarme socialmente. Club de los empleados del Banco y al cual fui desde los tres años, porque mis padres jugaban al tenis y además era un club polideportivo en ese momento. En realidad, vivíamos en el club, nunca nos alcanzaban las horas del fin de semana allí.

– No me imagino un Porta con otra camiseta que no sea de Banco Nación, allí conocí a mi Analía que es mi señora, mis hijos van al club y mis nietos van al club.

– He jugado mucho al tenis, al básquet representando al club, al voley, he nadado, jugado waterpolo y como todo argentino he jugado muchísimo al futbol. Durante mi tiempo de secundaria, en colegio Lasallano, practiqué todos los deportes que se hacían en mi club hasta los 13 años. A los 14 le dije a mi padre que iba a jugar al rugby, porque mis amigos jugaban al rugby, fueron ellos los que me invitaron y arrastraron.

– Tengo un hermano fallecido, me críe desde los 9 años como hijo único, doblemente único, por ello el temor de mi padre al rugby y trató por todos los medios de que no lo jugara, mientras al tenis, que lo jugaba mucho, era mal educado, rompía las raquetas contra el piso, no quería que mis padres fueran a verme jugar, en realidad el tenis no me ayudaba para mi formación. Afortunadamente me acercaron a un deporte de conjunto, donde hay que compartir, donde aprendí a ayudar a los demás y a recibir ayuda y es eso lo que me marcó después en mi vida.

– Nadie de mi familia tenía relación con el rugby, pero yo los conocía a todos, porque el club tenía poquitos jugadores, no había primera división, se llamaba división superior, pero era una tercera. Me metía en el vestuario, andaba por todos lados, en realidad en el club mi viejo me cuidaba como si fuese de cristal y era algo parecido a un diablo, pero siempre cerca del deporte.

– Creo que algo ha tenido que ver también que en mi casa se recibía El Gráfico. Esperaba los martes que llegaba para comérmelo, ver las fotos de los jugadores, lustraba la pelota de fútbol para que fuese más o menos el mismo color que la que se veía en la foto de la revista. En 1965 había sido la gira de Los Pumas por Sudáfrica, así que he leído mucho de aquella gira y eso influenció también para que uno decidiera jugar al rugby.

– Debuté al final de una temporada, jugué medio tiempo, no la toqué a la pelota, así que me quedé esperando el inicio de otra temporada para comenzar los entrenamientos. Esto sucedió en marzo y así pude integrar el primer equipo de rugby para el que jugué, la Quinta Formativa del Club Banco Nación – 1966 – durante un año y medio. Luego en Cuarta habré disputado uno o dos partidos y ya después pasé al plantel superior, Tercera de Ascenso.

– Con respecto a su etapa como juvenil, que fue poca, refirió, uno juega y ha jugado para divertirse, recuerdo a mi primer entrenador, Horacio Sola, que nos obligaba a quedarnos después del tercer tiempo de los partidos de los sábados por la mañana a almorzar en el club, así se empezó a formar un grupo, nos empezamos a conocer y a aprender a jugar al rugby en el sentido de que sea divertido, pero que nos respetáramos entre nosotros y al rival.

– El mejor mensaje que ha dejado Banco para el rugby Argentino, poniendo en consideración el viaje de lo que uno jugó para el club, no importa los tradicional que sea el club, no importa lo chico que sea el club, cuando hay personas que se identifican con una manera de ser, hay respeto y hay amistad, cualquier cosa es posible. Porque ese equipo en el que uno jugó, que ascendió de tercera a segunda, de segunda a primera, llegó a ser campeón de Buenos Aires, que era algo impensado para nosotros.

– Entre esos logros se puede destacar el triunfo ante el Seleccionado de Inglaterra, ícono para el club, algo muy difícil de igualar y que no se dará más, porque los seleccionados de países ya no enfrentan más a clubes.

– En un campeonato universitario me vieron Ángel Guastella y Eduardo Poggi – Pumas 1965 – y me convocaron para el seleccionado nacional. La verdad yo jugué siempre en el club de medio scrum, número 9, pero había que hacer dos equipos, uno para jugar el Campeonato Argentino y otro para Sudamericano que se hacía en Montevideo. Éramos un montón, me tocó estar en el Club Ciudad de Buenos Aires y transpiré más antes del entrenamiento que en el entrenamiento mismo porque me veía mezclado con todos los que eran mis ídolos. Pensar que antes iba con mi Kodak Fiesta a sacarles fotos a Los Pumas cuando entraban a la cancha en Gimnasia y Esgrima.

¿Te animas a jugar de apertura?

– Dio la casualidad que después de un regreso de una gira por Sudáfrica, todos los aperturas estaban lastimados, en el entrenamiento el chico que tenía que jugar de apertura, Hermidas de Champagnat, estaba lejos de Guastella, no lo escuchaba cuando lo llamaba, justo pasé al lado de Ángel, me agarró del brazo, me preguntó si había jugado alguna vez de apertura, no nunca le dije, en la vida jugué de apertura y pregunté que hay que hacer, me dijo hay que correr derecho, pasar la pelota, correr por atrás, te vas a juntar con la pelota de nuevo y preguntó ¿te animas?, a lo que rápido respondí si, como no me voy a animar, y así fue que me cambiaron de posición, empecé a jugar de 10 y en el club, como vieron que me cambiaron de posición, también me pasaron de 10 y bueno, ya no me movieron más y el 10 se hizo mi camiseta.

– En 1976 habíamos hecho una gran gira por Europa, perdimos, en un gran partido y en el último minuto, frente a Gales que era el mejor equipo de Europa, habían ganado el V Naciones – actualmente VI Naciones – y en el 1977, año muy raro, Arturo Rodríguez Jurado, capitán de Los Pumas, estaba lesionado, justo había vuelto de una invitación a jugar por el 75° Aniversario de Australia en el cual no estaba Argentina, a la vuelta me encuentro con que muchos jugadores habían renunciado. Me estaban esperando, le digo a mis Padres, no entiendo lo que pasó, pero yo quiero jugar en Los Pumas, a lo que me respondió mi Viejo, si te gusta jugar en Los Pumas, jugá. Me llamó Guastella y me dijo hay que hacer un equipo nuevo y quiero que vos seas el capitán, entonces pasé de ser uno de los más jóvenes a ser más viejo y capitán.

– Con ese equipo se hizo una gira nuevamente por el viejo continente, empatamos con Inglaterra, le ganamos a Gales y terminó perdiendo ante Italia. Se hizo al revés de lo estilado, en vez de empezar por el más débil, empezamos por los más fuertes y perdimos el último partido con Italia, pero la gira fue positiva. Así empezó un relación con Gustella, en la cual todos los miércoles nos juntábamos, a almorzar o como decía Papuchi, a tomar la leche, después del colegio, hablando de rugby y siempre invitábamos a uno que creíamos que podía ser parte del equipo. Así se hizo un equipo nuevo y en 1978 se hizo una nueva gira y volvió a jugar Héctor Pochola Silva. También estaban Marcelo Loffreda, Rafael Madero, Gabriel Travaglini, Tomás Petersen y Diego Cuesta Silva (un poco después), entre otros.

Voy por el camino del rugby inclusivo

– Seguramente jugaría el rugby de hoy, porque me gusta jugar al rugby, así que si fuese joven, estaría jugando al rugby. Hay una cosa que no voy a enajenar, que es mi libertad, hablo de rugby hablo de voluntarios, hablo del respeto a la historia y cultura de mi club, entender que hubo gente que me dio la oportunidad de jugar al rugby, por eso cuando uno deja de jugar, debe volver al club dándole una oportunidad a otros chicos. Hablo de ello, no tengo ningún problema con profesionalismo, es otro camino, no voy por ese camino, voy por el camino del rugby inclusivo, el rugby para la mayor cantidad de gente posible, porque el rugby de elite es para muy pocos.

– En mi club el rugby es la excusa para que se formen y sean buenas personas y pueda sumar los valores que tiene este juego, que se tienen que transformar en virtudes de los que lo jugamos, ese el rugby que pregono, el rugby de clubes, el rugby de las mayorías.

– Cuando juegan Los Pumas, soy el primero que está ahí, mirando el partido hinchando por Los Pumas, me siento identificado, siento alegría y la entrega del equipo está garantizada, aunque a veces el resultado no sea positivo. No me dan ganas de jugar, la vida hay que vivirla con intensidad, en el rugby hay diferentes etapas, que la mejor etapa es no hay dudas es la etapa de jugador, entonces cuando uno es jugador tiene que tratar de jugar todo lo que pueda y particularmente tuve la suerte de jugar muchísimo años, así que entiendo que gasté bien esa etapa.

– El club es la alegría de lo diario y lo cotidiano y Los Pumas es el honor de jugar en Los Pumas y el honor para el club de tener un representante en el seleccionado nacional, entonces cuando juegan Los Pumas, ese símbolo que es la camiseta, que es de todos, de ustedes, mía, de todo el rugby Argentino, se la damos a Los Pumas ochenta minutos para que hagan con la camiseta lo que haríamos nosotros.

– Con Guastella teníamos la tradición de ir a Paraná antes de jugar los partidos internacionales en Buenos Aires, hemos ido muchísimo, me gusta la ciudad, tengo montones de amigos allí, Ricardo Chani Anichini que es amigo de toda la vida y también jugo en Banco. La vida es increíble, lo que pasa con el rugby, hace unos años lo fui a ver a Miguel Galuccio – ex presidente de YPF – le agradecí porque lo llamé por teléfono y al otro día me estaba atendiendo, me dijo vos no sabes lo que es para mí tenerte sentado ahí, tenía 6 o 7 años y fui a recibirte en el micro y me dijiste vos vas a ser quien nos vas a traer suerte, tenés que estar toda la semana con nosotros, me subían al micro, me tenías al lado tuyo, la verdad que el rugby tiene estas cosas increíbles.

– Banco fue un club de puertas abiertas, donde todo el que quiera jugar al rugby será bienvenido. A Chani le poníamos la pelota muchas veces en la mano para que definiera él.  Banco jugaba un rugby de quince, un rugby divertido, un equipo que tenía optimismo, siempre pensaba que se podían mejorar las cosas y por eso nos divertíamos mucho jugando al rugby, recuerdo a Ángel Guastella, uno de mis mentores, abrazándome y diciendo amigo mío nunca hay que perder el sentido del humor, siempre hay que pensar que se pueden hacer las cosas mejor y siempre hay que jugar para divertirse, fueron años muy buenos para el club.

– Los chicos con los que salimos campeones en 1986 tenían cinco años cuando jugaba en la división superior, para mí fue algo increíble, porque a muchos de ellos los he visto crecer y era un veterano entre ellos, mi primo Cristian era parte de ese grupo con Fabio Aguja Gómez, Fabián Turnes, Hacha Dionisio, entre otros, que vivían en el club, salir campeones con ellos fue algo muy fuerte, me marcó un montón, hasta parecía que jugaban para hacerme fácil las cosas a mí, fueron años de mucho disfrute.

El sentido de pertenencia

– Cuando uno juega en un club, hay que hablar del sentido de pertenencia, uno cuando nace pertenece a una familia y ese grupo tiene ciertos valores, va creciendo y se va haciendo amigos, con esos amigos lo que comparte son valores y llega el momento, que esos amigos, son los que juegan al rugby con uno, entonces uno siente que defienden las mismas cosas, respetan las reglas del club, con lo que se pasa a ser parte de la comunidad del club, eso es pertenecer al club.

– Uno comienza a jugar al rugby y empieza a estar en deuda con el club, a medida que se crece en la carrera deportiva, a pesar de que el rugby no tiene privilegios y todos sabemos cuáles son nuestras obligaciones y derechos, cuando uno empieza a jugar en las división superior, cuando uno es capitán, empieza a tener más obligaciones que el resto. En general, la mayoría de los que jugamos al rugby, lo tomamos como excusa para sumar valores, tener amigos.

– Todas las enseñanzas están en el juego del rugby, es el tema de administrar los tiempos. Hoy hay muchos chicos que dicen no tengo tiempo, si se administra bien el tiempo van a tener tiempo, tiempo para estudiar, tiempo para jugar al rugby, tiempo para la novia, lo importante es no perderlo al tiempo, porque el tiempo no vuelve. Es cuestión de proponérselo, de voluntad, tomar las oportunidades, no dar nunca el brazo a torcer.

– Quienes nos entrenan no son solo entrenadores, son maestros, nos educamos en nuestra casa, en la escuela, pero terminamos de redondear esa educación en el club, sin lugar a dudas, con estos principios tenemos que jugar al rugby.

– Hay que entender que el rugby de elite es de muy pocos, no deben ser más de ciento y pico y al rugby en la Argentina juegan 70.000 jugadores. Una cosa que tienen que entender los chicos hoy, que la vida de un deportista de alta competencia es efímera, son poquitos años, en realidad uno debe prepararse para el otro partido, el partido de la vida y que ese viaje que es más largo y que hay que compartirlo con la familia y los amigos, yo creo que la finalidad del juego del rugby debe ser esa y ahí los clubes tienen mucho que hacer, hay mucho para trabajar allí con los jugadores, con los padres de estos para permitirle a los chicos la posibilidad de expresarse, la alegría de correr con la pelota.

– Hay cada vez menos maestros de rugby, lo han desmembrado de tal manera al juego del rugby, que hay especialistas en todas las áreas, especialistas en line, en scrum, pero hay pocos que le digan al chico la cancha es toda tuya, corré, divertite, creo que eso hay que tenerlo en cuenta y fundamentalmente con los chicos en las divisiones inferiores.

– Sin lugar a dudas, he perdido mucho más de lo que he ganado. Hace dos años en una entrevista de la BBC de Londres en el Vaticano, en el marco del “deporte al servicio de la humanidad”, junto a Sean Fitzpatrick, amigo y ex capitán y campeón del mundo con  los All Black. Después de que se expresara Fitzpatrick, dije hablaría desde otra plataforma, la de los perdedores, porque en el rugby he perdido mucho más de lo que he ganado y los perdedores son muy importantes en este juego, porque si no vinieran a jugar con nosotros, no habría ganadores y perdedores, seríamos todos crack, esto hace que uno aprenda a respetar con quien uno juega. Por eso cada derrota debe servir para ser optimista y mejorar.

– Había un gran entrenador, Catamarca Ocampo. Catamarca le decía al medio scrum, cuando tiraba la pelota en el scrum, no la vayas a tirar torcida, no vaya a ser cuando esté solo en su casa con su conciencia, no pueda disfrutar el triunfo porque hizo trampa, por eso, una de las cosas que enseña el rugby es a ser totalmente leal y transparente, lo que hay que hacer es jugar dentro de las reglas y darle la mano al contrario cuando uno fue ganador o perdedor de la misma manera.

Estamos todos en deuda con el club

– El club es el que nos dio la oportunidad de ser, jugar y tener amigos. Al club vamos todos a dar, a sumar. Ser el presidente del club es un honor, me siento distinguido, es un gran desafío a la vez, como liderar un equipo, escuchar a todo el mundo, poder extraer de cada uno lo mejor y fundamentalmente tener orden, prolijos, transparentes, como en la familia, auténticos para poder dejar el legado. Ahora nos toca a nosotros y que diviertan otros.

– Fuimos un club un poco nómade, yendo de un lugar a otro, buscando nuestra identidad, pero al club lo hacen las personas, no lo hacen las instalaciones, hoy estamos en Malvinas Argentinas (antes en Benavídez), Sabemos que somos buena gente, entonces vamos a seguir creciendo y vamos a darle oportunidades a más chicos para que se acerquen a este juego.

– Otra de las luchas que tenemos es darle vida al club, osea, que no se transforme en un club donde los chicos van a jugar y se van, es importante hacer actividades, tener a las familias cerca, por esto ahora está el proyecto del gimnasio que eso va a traer más gente al club, bueno y mi gran proyecto es traer el hockey sobre césped, pero tenemos que contar con otro predio o sacrificar una de las canchas de rugby.

– La Fundación Laureus, conformado por grandes deportistas del planeta, es una organización que comenzó hace 20 años, se lanzó en Mónaco, la idea en un principio era que pares, elijan a pares, osea elegir quien para nosotros el  representante de la excelencia deportiva durante un año, vale decir, que Laureus hace 20 años que un premio a la excelencia deportiva en distintas categorías, inclusive deportes con discapacidad. Aquella primer gala contó con Nélson Mandela, que fue nuestro presidente honorario, ese día dijo Mandela “El deporte tiene el poder de cambiar el mundo” y agregó “los deportistas tenemos un gran responsabilidad porque tenemos un vínculo directo con la juventud y por ello podíamos llevar esperanza a los lugares donde no había esperanza y donde no había salud para los chicos que no podía crecer bien”.

– La Fundación tiene proyectos en todos los continentes, soy el presidente de Laureaus en Argentina, no tenemos apoyo oficial, desarrollamos proyectos a tres años, proyectos que presenta la comunidad. Nos gusta capacitar a la gente que trabaja con los chicos, porque lo importante es que un chico empiece a sonreir haciendo deporte, detrás de una pelota, que empiece a sentir que con esa sonrisa tiene un futuro mejor.

-Se viene el libro

Estuve contacto con John Carlin – periodista – quién escribió el libro de Nélson Mandela, también de Rafael Nadal y se generó una amistad importante con él. Soy un deportista amateur, va costar que escriba mi libro. Todos queremos trascender, mirá que hace mucho dejé de jugar, es una caricia para el alma que clubes como ustedes, de todo el país me llamen, señala que gente se ha divertido viéndome jugar, eso está bueno, lo del libro está verde.

Dormí con la camiseta antes del debut con Los Pumas

– Recuerdo que fue para el Sudamericano en Montevideo – 1971 frente a Chile -, me dieron la camiseta dos días antes en Buenos Aires, se la mostraba a mi Viejo así que dormía con la camiseta. Me trae a la memoria también, Julián Gutiérrez, entrenador de Banco, que tenía una Estanciera y se ponía veinte tipos arriba de la camioneta para  -que fueran a jugar al rugby, estaba en la cama con la mujer y escuchó un avión a la mañana y le dice “Elena, ahí va el nene a jugar en Los Pumas”. Ponerse la camiseta Argentina, es el sueño de todos los que juegan al rugby, responsabilidad muy grande, pero fundamentalmente representar al club y sus amigos, hacer lo que hizo para lograr ponérsela, no tratar de hacer nada extraordinario, con eso basta.

– Con Los Pumas todo es posible, estas rodeado con los mejores jugadores de la Argentina y jugas con los colores de tu País, entonces cuando entras a la cancha, cualquier cosa es posible, sino no entraríamos a la cancha a jugar frente a los All Black y empatar, ganarle a Francia por primera vez en nuestro País, haber derrotado a Australia, son todas cosas dulces, también están los momentos amargos, por citar, el primer mundial de la historia – Nueva Zelanda 1987 – un mundial para no recordar, porque el equipo jugó muy mal.

– Tengo presente el primer try con la camiseta Argentina, un partido de alto nivel en Ferro frete a The Gazelles, segundo seleccionado de Sudáfrica, que todos esos Gazelles fueron después Springboks. Fue doble alegría, porque donde hice el try daba a la tribuna donde estaban los chicos del club. Lo que tiene de extraordinario el rugby, las amistades que uno forja, Morné du Plessis vino con aquel equipo, después fue capitán de los Springboks, entablamos una amistad – desde 1973 – que hasta el día de hoy mantenemos, sus hijos cuando vienen a la Argentina paran en mi casa y cuando mis hijos viajan a Sudáfrica paran en la casa de él. Morné también fue manager de Sudáfrica cuando logró el campeonato mundial en 1995.

– Escucharlo a Morné contar sus anécdotas, antes de la final del 1995, todo el Ellis Park gritaba y no entendía lo que gritaba, hasta salió del túnel a la cancha, todos gritaban Nélson, Nélson porque Mandela caminó dentro de la cancha para saludar a los jugadores con la camiseta de los que fueron sus carceleros, con el número 6 del capitán – Francois Pienaar -, el mensaje que mandó Mandela ese día, fue superior a cualquier discurso que pudiera ser, se puso a toda Sudáfrica detrás suyo.

Mi nieta me está haciendo moderno

– Les cuento, mi nieta me abrió una cuenta de Instagram, me está haciendo moderno, así que el próximo viernes a las 19 voy a tener una charla con Tomás Cubelli, charla a la cual los invito. Como le dije a Tomi, vamos a hablar de los dos mundos, del que él conoce y yo no conozco, que es el del rugby profesional, y yo por supuesto hablaré del rugby de voluntarios que es el conozco.

– No he tomado al rugby como un trabajo, como les había dicho en un principio, no enajeno mi libertad, a nadie me paga para ir a patearle cuatro drop a la puerta de la casa, pateaba los drop porque quería y en la cancha porque me divertía. No me imagino como es ese mundo, no lo conozco, por eso quiero tener la charla con Tomi, porque es un tipo al que respeto, un gran jugador, he tenido la suerte de jugar con su papá y seguramente me va a saber explicar cosas que no entiendo, pero en el fondo son caminos diferentes, siempre tengo la ilusión, y sé que es así, de haber respetado el legado de Los Pumas. El rugby en la Argentina se escribe en diferentes capítulos, hace más de 100 años que se juega al rugby en la Argentina, pero el rugby lo escribimos entre todos y unas de las cosas que tenemos que hacer es respetar la historia, porque si no, no tenemos futuro.

– Soy un agradecido porque ustedes me dan la oportunidad de entrar en sus casas, de charlar con ustedes y es algo que me mantiene vivo, que me mantiene activo. Siempre digo que cuando me invitan a dar una charla se me produce algo muy parecido a lo que me pasaba cuando jugaba al rugby, la diferencia es que cuando jugaba sabía lo que tenía que hacer, la tenía que romper, acá tenés el temor de que la gente no reciba lo que uno quiere transmitir.

(Moderaron: Jesús Simón y Gustavo Ibaquez)

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