Gustavo ‘Pichón’ Barreto y una historia de superación, entrega y solidaridad

“El rugby no es un fin en sí mismo sino un medio para disfrutar, para educar y educarse y para relacionarse”, indicaba el gran formador Carlos ‘Veco’ Villegas, quien definía al deporte de sus amores como “una actividad que va más allá que la de jugar en sí».

Para el colonense Gustavo Barreto, el deporte y el club, han sido a lo largo de sus 49 años, su familia y su casa.

Desde su infancia se encuentra vinculado al deporte de la ovalada y más allá de un corto impasse, aprovechó la disciplina y sus herramientas para salir adelante de situaciones adversas que le tocó afrontar.

En la actualidad, ‘Pichón’ -como es conocido en el ambiente provincial-, es el hooker de la Primera División del Colón Rugby Club, un trabajador incansable de su entidad e integrante de la agrupación Provincias Argentinas Classic, combinado conformado por varios ex integrantes de Los Pumas y otros jugadores de diferentes regiones del país.

En diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS, el entrerriano dio cuenta de su vida, marcada por una historia de tenacidad y perseverancia que hoy lo lleva a transitar momentos de felicidad infinita.

‘Pichón’ es número puesto en Provincias Argentinas Rugby Classic.

-¿Cómo describirías tu vínculo con el rugby?

-El rugby es algo que me hace una persona feliz. Disfruto en estos momentos de este rugby que nos sorprende en Colón y me siento muy contento por situaciones que fueron siempre un sueño para todo el deporte de esta zona.

Comencé a jugar rugby a los 12 años en Bigüá. Después, mis entrenadores abrieron este deporte en el Club La Unión. Fue casi en el mismo interín que se fundaba la Unión de Rugby del Río Uruguay. En esta parte de la provincia no había tantos clubes, entonces nos volcábamos mucho a la costa del Paraná. Mi debut en Primera División, lo tuve con La Unión a los 14 años, frente a Rowing.

Años más tarde sufrí un grave accidente de moto, tuve un intervalo en el rugby y me fui a vivir a Buenos Aires. Allí intenté jugar, pero al llegar a un club me dijo el guardia de seguridad que estaba en la puerta de esa institución: “Pibe, sos chiquito, te van a arruinar. El rugby no es para vos”.

Luego regresé a Colón, que de la mano del Colón Rugby Club volvió a impulsar el rugby en nuestra ciudad. Cuando retorné, la entidad estaba fundándose y empezándose a organizar. A los 35 años retomé la actividad dentro de la cancha. Aquel reinicio fue duro. Perdíamos todos los partidos por mucha diferencia, intentábamos viajar y no reuníamos gente… pero nunca bajamos los brazos y seguimos adelante. Hoy, todo está bien consolidado y esos recuerdos feos no son más que una vieja anécdota.

Confianza plena de su entrenador, Sergio ‘Checho’ Giacomozzi para el hooker colonense.

-Sentís que esa ideología que fomenta este deporte, la de caer, levantarse y seguir adelante, ¿fue la que aplicaste en el día a día de tu vida?

-Si, sin dudas. Justamente, cuando sentíamos que como institución empezábamos a despegar y en lo personal, sintiéndome pleno otra vez en la cancha, totalmente recuperado de aquel accidente vial que padecí en mi juventud, sufrí de cáncer. Tuve un linfoma en la cara, en nariz y paladar. Me llevó más de dos años recuperarme, con mucha quimioterapia, rayos y tristezas, por sobre todas las cosas. No obstante, tuve la suerte de salir adelante. En ese momento buscaba mucha contención y en el club, me dieron una participación muy importante para ser entrenador de juveniles. En un principio sentía que podía ser algo complicado, ya que desde la parte estética no estaba bien. Tenía temor por la reacción de los chicos, los adolescentes, al verme. La enfermedad me llevó a perder tabique, el hueso del paladar, las cuatro piezas frontales y más. Sentía mucha angustia, por no poder expresarme del todo bien. Hoy, con algunos de esos chicos comparto equipo en Primera.

Después seguí entrenando. Los médicos me dieron el OK para trabajar en lo físico. Al mismo tiempo llegaron al club dos profesionales de la educación física entonces hice un impasse en el rol que había tomado como entrenador juvenil. Así que arranqué una vez más, con el intento de desarrollar nuevamente mi carrera de jugador. Al principio me costó un poco pero por suerte después pude avanzar.

Durante su juventud, en los años ’90, Gustavo Barreto trasladó su hobbie a una profesión, siendo DJ del reconocido boliche colonense Kaiman. Hoy, cada vez que puede, vuelve a pasar música en el club o junto a sus amigos.

-¿Cómo se originó tu pasión por la fotografía deportiva?

-Cuando llegó el alivio al saber que la enfermedad pasaba, me entró otra vez la angustia. Al no poder estar dentro de la cancha, quería aprovechar el tiempo de la mejor manera y sentía que tomando fotografías, iba además a dejarles lindos recuerdos a los jugadores. Consideré que ese iba a ser el mejor regalo. Si nosotros, los más grandes miramos para atrás, no tenemos registros fotográficos de cuando jugábamos. Entonces, que los chicos hoy los tengan, me parece fantástico. Además, a través de la difusión del deporte en la ciudad, mediante las redes sociales, cada vez más chicos se arrimarán al club a conocer esta hermosa actividad.

-Haber sido campeón esta temporada con Colón RC del Desarrollo Provincial, ¿fue algo así como tocar el cielo con las manos después de tantos obstáculos que superaste?

-Todo el año fue para mí, fue estar tocando el cielo con las manos. Entrar a la cancha ya es lo máximo. De hecho, este año no pensaba jugar. Me acerqué y le pedí permiso a nuestro entrenador (Sergio ‘Checho’ Giacomozzi) para estar en actividad y sentirme bien, poder practicar… ¡Y terminé jugando la final del torneo! Fue algo increíble. Una locura tremenda. Todo esto me da muchísima emoción.

Junto al combinado Provincias Argentinas Rugby Classic, Barreto lleva recorridos distintos países.

SU LLEGADA A PROVINCIAS ARGENTINAS CLASSIC

“Mientras estaba saliendo de mi enfermedad y estábamos junto a Colón RC, emplazándonos en este nuevo terreno, me llega una invitación para sumarme al representativo Provincias Argentinas Classic, equipo conformado por ex Pumas como Diego Cash, Fabio Gómez, Diego Cuesta Silva, Pedro Lanza, Iván Merlo, entre otros, así que pude, y lo sigo haciendo, vivenciar el rugby de una manera muy especial junto a todos estos grandes del deporte de nuestro país”, contó.

“Todo eso me llevó a volver a entrenarme al máximo. Si bien se trataba de rugby de veteranos, necesitaba estar a la altura físicamente. Así que comencé con un estilo de vida mucho más saludable.

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