El uruguayense Julio Anelli continúa haciendo historia en el entrenamiento de los mejores

La historia de vida de Julio Anelli, es apasionante. Uruguayense de nacimiento, bonaerense por adopción, no olvida sus raíces ni aquellos aprendizajes que lo llevaron a codearse hoy, con los mejores de su profesión.

Anelli, casado con Marcela y papá de Carla, nació hace 49 años y fue desde su niñez, un fanático de la actividad física. Por aquel entonces, alternó sus pasiones entre el rugby y el atletismo, deporte que finalmente le terminó dando numerosos lauros. Sin embargo, él aún mantiene latente su amor por la ovalada y con un dejo nostálgico, recuerda como si fuese ayer su adolescencia como jugador del desaparecido Tacuara Rugby Club de Concepción del Uruguay. “Me escapaba para jugar al rugby. Nadie quería que practicara porque estaba muy abocado al atletismo y me estaba yendo bien. Mi entrenador en aquel entonces era el gran Hugo Mario La Nasa, quien un día me puso los puntos sobre las íes y me ‘apretó’ de algún modo para que elija entre un deporte y otro y, dadas las condiciones que tenía, me terminé quedando con el atletismo”, contó en declaraciones a MIRADOR ENTRE RÍOS.

“Cada tanto vuelvo a Concepción del Uruguay, que es un lugar que amo, como a toda la provincia. Allá tengo mi casa, mi tía y la familia de mi esposa. Nunca podría dejar de vincularme con mi tierra”, declaró.

Como atleta, el entrerriano se había especializado en lanzamiento de jabalina y martillo, pruebas que le dieron la posibilidad de representar al país a nivel internacional en varias oportunidades. Fue también levantador de pesas, miembro del seleccionado nacional de Levantamiento Olímpico de Pesas y becario del CeNARD durante diez años. Se graduó en la Universidad del Salvador como Licenciado en Actividades Físicas y Deportivas, donde además ejerció la docencia en la cátedra de Atletismo y Entrenamiento.

Sin embargo, las vueltas de la vida lo llevaron más tarde a reencontrarse con el rugby, aunque desde otro lugar.

ENTRENANDO A LOS MEJORES

Entre otros desempeños laborales que llevó a cabo, Julio Anelli fue entrenador de atletismo y de levantamiento olímpico de pesas; tuvo su propio centro de entrenamiento Flow, donde entrenaba a jugadores de rugby, fútbol, atletas, judokas, surfistas, jugadores de vóley, golfistas, entre otros.

No obstante, uno de sus trabajos más valiosos, está en Don Torcuato. Desde 1998 hasta la actualidad, es preparador físico del Hindú Club, una de las instituciones más representativas del rugby nacional. “Hindú me dio muchísimo. Principalmente, amigos. Es un club hermoso, que respira rugby en todo momento”, manifestó.

“Mi vuelta al mundo del rugby, del cual nunca me hubiese ido porque me encantaba, se dio durante mi estadía en el CeNARD, cuando hacía levantamiento olímpico de pesas, en la década del ’90. Los Pumas de aquel entonces se entrenaban ahí y mi entrenador, Horacio Anselmi, asistía en el entrenamiento de la fuerza al seleccionado argentino. Allí conocí a muchos de los jugadores que eran de Hindú y representaban al país, como Gonzalo Quesada, Juan de la Cruz y Nicolás Fernández Miranda, Lucas Ostiglia, Martín Scelzo, Tomás Solari, Hernán Senillosa, entre otros. Entonces, Roberto Chagra, uno de los PF del equipo de Hindú, que trabajaba justamente en el CeNARD y con quien personalmente tenía muy buena empatía, me propuso, por mi perfil, que me sumara a la institución de Don Torcuato… Y fue así, que sin más, desde esa época, nunca más me fui de Hindú”, indicó.

“La verdad que no puedo quejarme, es un lugar soñado y a lo largo de los años, he visto crecer, desarrollarse y triunfar a reconocidos jugadores del club. Para mí es un orgullo. De Los Pumas actuales, los conocí desde las divisiones infantiles a Tomás Lavanini o Joaquín Díaz Bonilla; de otras épocas, a Horacio Agulla, Bautista y Felipe Ezcurra, Santiago Fernández y algún que otro más que se me debe estar escapando, más allá de aquellos de los ’90 e inicios del 2000”, añadió con una simpleza notable.

EN LA ELITE MUNDIAL

Julio Anelli, fue además preparador físico de Los Pumitas en la conducción de Rolando Martín, entrenó también al seleccionado mayor de la Unión de Rugby de Buenos Aires y realizó algunas tareas más de real jerarquía.

Aunque, en el 2015 tocó el cielo con las manos al trabajar en la preparación física de la fuerza del Stade Français de Paris, elenco en el que acaba de firmar contrato el concordiense Marcos Kremer.

“Fue gracias a Gonzalo (Quesada) y la experiencia que viví allá, fue increíble. Todo de primer nivel, que me sirvió mucho para capitalizar después en todos mis trabajos en Argentina”, sostuvo.

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