Hay historias que se construyen con viajes, camisetas, amistades y una pasión capaz de atravesar fronteras. La de Daniel “Pollo” Insaurralde reúne todos esos ingredientes y tiene, además, un vínculo especial con Paraná: durante casi cuatro décadas, el rugby fue para él una forma de tender puentes entre su ciudad natal y distintos lugares del mundo.
Radicado en Italia desde fines de la década del 80, Insaurralde lleva prácticamente toda una vida ligada al rugby. Sus primeros pasos fueron en el Club Atlético Estudiantes, en Paraná, y luego continuó su carrera en Rosario, donde vistió las camisetas de Old Resian y Atlético del Rosario.
Con el tiempo, Italia se convirtió en su lugar de residencia y en el escenario principal de una trayectoria que lo llevó a ocupar distintos roles dentro de la actividad. Jugó, dirigió y formó parte de estructuras deportivas de numerosos clubes, acumulando experiencias y, sobre todo, acompañando la formación de una gran cantidad de jugadores.
Entre ellos aparece un nombre que trascendió ampliamente las fronteras del rugby: Martín Castrogiovanni. El ex pilar paranaense, también surgido de Estudiantes, desarrolló una notable carrera profesional en Europa y se convirtió en una de las grandes figuras del rugby italiano. Para Insaurralde, haber sido parte del proceso de formación de jugadores como Castrogiovanni es una de las mayores satisfacciones de un camino que comenzó en las canchas entrerrianas.
“Cuando uno empieza a trabajar con chicos no imagina hasta dónde pueden llegar. Lo importante es transmitirles valores, enseñarles a trabajar y a disfrutar del rugby. Después, cada uno construye su propio camino. Ver lo que logró Martín y el reconocimiento que tuvo en Italia es un orgullo enorme”, sostuvo el “Pollo” en declaraciones a Tercer Tiempo.

El rugby como puente
La experiencia de Insaurralde tampoco quedó limitada al rugby italiano. En los años previos a la pandemia se radicó en Chile, donde asumió como manager de los seleccionados de ese país y sumó una nueva experiencia internacional a una carrera vinculada al desarrollo de jugadores y la gestión deportiva.
Italia, sin embargo, siempre siguió siendo un punto de referencia. Durante la última temporada se desempeñó como director deportivo del Foligno Rugby, institución del cuarto nivel del rugby italiano. Ese vínculo tuvo además un capítulo especial para los entrerrianos, ya que el equipo realizó una gira por Argentina que incluyó actividades en Paraná y Santiago del Estero.
El regreso a la ciudad permitió reencontrarse con su tierra y con un ambiente que nunca dejó de seguir. A lo largo de los años, además, fueron varios los jugadores entrerrianos que encontraron en Italia una oportunidad para continuar sus carreras deportivas.
“Los entrerrianos tenemos una característica especial: cuando llegamos a otro lugar, rápidamente buscamos generar vínculos. Hay muchos jugadores que fueron a Italia, algunos para jugar y otros para estudiar o trabajar. El rugby también fue una puerta de entrada para muchos de ellos y eso genera una comunidad que se mantiene aunque estemos a miles de kilómetros”, explica.
En esa historia también aparece la identidad de una ciudad y de una provincia que, a través de sus jugadores, entrenadores y dirigentes, logró proyectarse mucho más allá de sus fronteras. Insaurralde es parte de ese recorrido: alguien que salió de Paraná, conoció el mundo y terminó llevando consigo una parte de sus raíces a cada lugar donde le tocó trabajar.
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Un nuevo desafío en Civitavecchia
Ahora, el “Pollo” afrontará un nuevo desafío en el rugby italiano. Su próximo destino será Civitavecchia, donde se incorporará al Civitavecchia Rugby Centumcellae (CRC), club que participa en la Serie A, el segundo escalón de la competencia nacional.
La llegada se produce después de una temporada positiva para la institución, que en 2025/2026 realizó una campaña destacada, se ubicó entre los equipos de vanguardia de su grupo y alcanzó los play-offs de ascenso hacia la máxima categoría.
“Las expectativas son muy buenas. Es un club con historia, con una estructura importante y con ganas de seguir creciendo. La idea es aportar experiencia, ordenar algunas cuestiones y, sobre todo, trabajar para que los jugadores puedan desarrollar todo su potencial”, anticipa Insaurralde.
A esta altura de su recorrido, los números, los partidos y los resultados ya no parecen ser la única manera de medir su trayectoria. Su verdadero legado está también en los jugadores que acompañó, en los conocimientos que transmitió y en los vínculos que construyó a ambos lados del océano.
“Después de tantos años, uno entiende que el rugby es mucho más que un deporte. Te permite conocer personas, abrir puertas, viajar y aprender de otras culturas. Pero también te mantiene conectado con tus raíces. Yo sigo siendo el ‘Pollo’ de Paraná, aunque lleve tantos años en Italia”, resume.
Casi cuatro décadas después de aquellos primeros pasos en Estudiantes, Daniel “Pollo” Insaurralde continúa ligado a la ovalada. Ahora, desde Civitavecchia, afrontará un nuevo capítulo de una historia que comenzó en Paraná y que el rugby llevó mucho más lejos de lo que alguna vez pudo imaginar.


















