Crecimiento incesante en el rugby de Costa Rica

El rugby ha estado creciendo sostenidamente – sin grandes cantidades – en Costa Rica en la última década. El rugby tiene una comunidad de más de 1.500 y la esperanza es que cuando pase el COVID-19, el rugby sea más grande y más fuerte.

“Este país es un país bien organizado y dirigido,» dice Ramón Cole de Temple, Presidente de la Federación de Rugby de Costa Rica desde 2015. “El coronavirus no ha golpeado mucho y esperamos al menos poder volver a las prácticas pronto.»

Para ello, el campo de juego en La Sabana, el parque central de 72 hectáreas en la capital San José, es clave.

El rugby recibió este preciado espacio verde para desarrollar el rugby en un parque visitado cada fin de semana por 30 mil costarricenses.

“Los clubes no tienen instalaciones propias; tan solo un par alquilan o les prestan campos; por ello, tener este campo de juego en el centro de la ciudad es de enorme importancia.»

Las tribunas y luces que están pensadas para ese lugar aún no existen y la pandemia estiró los tiempos. No importa: estar en La Sabana es importantísimo.

“Nos ha dado gran exposición y es un punto de encuentro para jugadores, amigos y familiares,» agrega Ivón Carballo, la ex internacional, hoy administrando la Federación.

“Allí están el Estadio Nacional y el Gimnasio Nacional, además de campos de fútbol, tenis, volleyball, volley de playa, softball, baseball. Ahora debemos asegurarnos de que tenga un gran estado para poder usarlo para las prácticas y partidos los fines de semana,” dice sobre este centro deportivo.

APOYO OFICIAL

Costa Rica no es reconocida como una nación deportiva – la única liga profesional es la de fútbol y todavía se celebra el Mundial FIFA 2014 en que Los Ticos cayeron, por penales, en cuartos de final.

“La política deportiva en Costa Rica no están basada en el Alto Rendimiento, más bien se la ve como una rama de la salud. Está enfocada en el deporte recreativo y nosotros queremos apuntarle al alto rendimiento.»

Para ello, es fundamental incrementar la base. Ha habido gran ayuda de organismos como el ICODER, el Patronato Nacional de la Infancia y el Ministerio de Deportes.

El apoyo gubernamental ha sido clave, pero es tan solo el reflejo de la buena gobernanza del rugby.

TRIBAL

El año pasado, gracias a un plan nacional, el rugby se expandió en este país de poco más de cinco millones de habitantes, llegando a cada rincón, incluyendo el trabajo con el programa Get Into Rugby en dos tribus indígenas.

Se desarrollaron seis escuelas nacionales, con «énfasis en el rugby femenino,» abre Deuyenit Valenciano, a cargo del desarrollo nacional y capitana del seleccionado de Costa Rica desde 2017.

“Hemos tenido éxito en juveniles y nos hemos expandido en el país, ayudando a los jóvenes se alejen de las malas influencias.»

El año pasado, 3.600 chicos y 2.700 chicas fueron impactaras por Get Into Rugby.

“También en 2019, durante cuatro meses, tuvimos dos sesiones semanales con la tribu Naira awari,” cuenta Carballo. Instalada en el medio de una cadena montañosa que cruza Costa Rica, un país mojado por las aguas de los Océanos Pacífico y Atlántico, la comunicación con esta aislada comunidad es muy complicada.

“Llegar a ellos es difícil, pero la recompensa enorme. Tuvimos unos 20 jóvenes, varones y mujeres, jugando con nosotros. Es ofrecer una opción sana en todo el país. Es ofrecer una opción sana en todo el país,» agrega Carballo.

En diciembre, los niños Nairi awari estuvieron en un festival de rugby en la semana, una de los hechos salientes del año pasado.

(Sudamérica Rugby)

Comentarios

Comentarios

Breves Internacionales