Con presente y futuro: el referee paranaense Ballesteros, hace camino al andar

El rugby genera para muchos una pasión sin límites. Hay diversas facetas para ejercer con vinculación al deporte, para mantenerse ligado. Pero sin dudas que jugarlo, es lo más lindo que puede haber.

En muchos casos, las lesiones alejan a la gente de las canchas, pero no del contacto con la disciplina. Otros, esperan «devolverle» al rugby lo que éste les dio, recién al final de su carrera.

Sin embargo, no fue el caso del paranaense Juan Ignacio Ballesteros. Jugando para la Primera División del Club Tilcara, sufrió en 2017 la quebradura del peroné en dos partes y se barrió los ligamentos internos del tobillo derecho.

Tras ser operado con éxito, comenzó su proceso de rehabilitación y recuperación. Mientras tanto, con nada más que 20 años, decidió empezar a retribuirle al rugby todos los conocimientos adquiridos y hacerlo desde el rol que quizás solamente una minoría elige: el referato.

Está claro que sin árbitro no hay partido y la necesidad de contar con jueces en todas las Uniones del país, es casi imperiosa. Juani lo sabe y su gusto por mantenerse dentro del campo de juego mientras evolucionaba de su lesión, lo llevó a impartir justicia. Hoy, no duda que el camino que eligió es el correcto y por el que quiere continuar transitando una ascendente carrera.

EN ASCENSO

En aquel entonces, hace cuatro temporadas, a su corta edad el entrerriano Ballesteros incursionaba en el arbitraje mientras se recuperaba de la lesión que lo tuvo a maltraer.

Con el afán de continuar cercano a la actividad de sus amores, la que también supo practicar su abuelo, su papá (Pablo), su tío (Roberto) y hoy también disfruta su hermano (Tomás), este joven buscó simplemente, sumar. Fue así que, para colaborar, con su institución y la Unión Entrerriana de Rugby (UER), se avocó al referato. Un rol, que ahora ya no quiere dejar más, admite entre tímidas risas.

Con el correr de los meses, el ex centro del Verde recibió asignaciones a partidos de mayor trascendencia por parte del Comité de Referees de la UER.

Primero controló las divisiones juveniles a nivel regional y luego estuvo en el Argentino de Menores. Después también dirigió choques del Desarrollo Provincial y hasta impartió justicia en la última final del Torneo Provincial Entrerriano. Asimismo, alcanzó a arbitrar en la elite del Torneo Regional del Litoral, la meca del rugby zonal.

El fin de semana anterior al que pasó, en tanto, tuvo acción por partida doble en Primera División. Primeramente, el sábado arbitró el cruce más picante del rugby de la provincia, protagonizado por Rowing y Estudiantes, en el marco del Torneo de Mayores de Paraná. Y, como si eso fuera poco, al día siguiente se trasladó hasta Concordia para controlar el clásico de la ciudad, entre Espinillos y Salto Grande, por el Torneo Apertura Provincial.

En ambos casos denotó su personalidad y vocación, pero por sobre todas las cosas, su humildad y respeto para con los verdaderos dueños del deporte: los jugadores. Condiciones que no todos los referees lamentablemente tienen.

MANO A MANO

En diálogo con MIRADOR PROVINCIAL, con el bajo perfil que lo caracteriza, el referee entrerriano dio cuenta del presente que vive, inmerso de lleno en el mundo del silbato y las tarjetas.

– ¿Qué momento de tu carrera dentro del referato sentís que estás atravesando?
-Siento que estoy pasando un muy buen momento en el arbitraje pero por sobre todas las cosas, porque lo estoy disfrutando. Lógicamente, no podría hacer nada de lo que hago sin el apoyo de mi familia y amigos. No obstante, no me quedo con este presente, sino que día a día voy buscando hacer todo lo posible para seguir aprovechando las oportunidades y que esto tan lindo que estoy viviendo, sea todavía mejor.

– ¿Cuánto te influyó, para bien o mal, el año de parate por la pandemia?
– Como todo receso, tuvo sus pros y contras. Pero principalmente lo tomé para abocarme a avanzar con mi carrera de grado y quedar cerca de recibirme, en Kinesiología y Fisiatría.
Una vez adelantado con mis estudios, empecé a buscar la mejor puesta a punto para cuando el rugby retornase, ya sea desde lo físico como desde lo mental y técnico.

– ¿En qué consiste el entrenamiento de un referee que busca potenciar su nivel día a día?
– Un buen entrenamiento para un referee, considero que tiene muchas facetas. Una, que es clave, es ser autocrítico fin de semana a fin de semana y trabajar al máximo con un Coach. Además, pienso que hay que tener siempre al día los cuidados físicos, con entrenamientos en el gimnasio, tanto aeróbicos como anaeróbicos.

– ¿Cuáles son tus objetivos para este año?
– Simplemente seguir creciendo en mi nivel de referato para poder estar entre los mejores. Sé que puede resultar un objetivo ambicioso, pero creo también que con esfuerzo y sacrificio se puede lograr. No me desespera llegar hoy, sino ir paulatinamente disfrutando del camino que voy recorriendo.

– ¿Desde lo personal, te interesaría abocarte casi full-time al referato, así como lo hacen otros árbitros de nuestro país?
– Sin dudas que sí y estoy totalmente dispuesto a hacerlo. Trabajo y pienso día a día en poder cumplir mis metas.

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