Antonella Reding, su vida y obra, desde España

Tras una vida ligada al deporte, la entrerriana de 25 años, Antonella Reding, disfruta su presente en España y busca crecer en el mundo del rugby profesional.

Antonella Reding ha tenido presente el deporte en su vida desde que tenía 9 años y fue su esfuerzo y amor por el rugby los que le permitieron forjar un recorrido deportivo que, actualmente, le brinda las oportunidades necesarias para abrirse camino en el ámbito profesional.

A pesar de ser estudiante de kinesiología y jugar al básquet, entre tantas otras actividades que disfruta hacer, la entrerriana ha colocado al rugby como uno de los sueños más importantes de su vida diaria y trabaja duro por hacerlo realidad.

Tras una infancia en Villaguay y un tiempo viviendo en la ciudad de Paraná, la ex jugadora del Atlético Echagüe Club no dudó en seguir sus aspiraciones, cambió su vida por completo y se fue del país. Ha escuchado a su corazón desde que era una niña y se escapaba de las clases de danza para hacer deporte, por lo que esta no iba a ser la excepción. Fue llamada desde España para jugar con el Club Gexto Rugby Taldea y convencida, decidió viajar a la provincia de Vizcaya en busca de nuevas rutas que le permitieran crecer aún más como deportista y llevar adelante aquellas metas que fue proyectando desde que era pequeña.

-¿Cuándo comenzaste a insertarte en el mundo del deporte?
-Entre al deporte a los 8 años cuando mis padres me mandaron a danza y a mi hermano a básquet. Obvio que yo no quería saber nada con danza así que me escapaba con mi hermano para hacer deporte; a los 9 deje danza y me metí a básquet.

-¿Cuál es tu relación actual con el básquet? ¿Te gustaría practicar otro deporte en particular?
– Jugué al básquet hasta el año pasado porque este año me fui a Córdoba para hacer mis prácticas de kinesiología, pero seguiría jugando toda la vida. Me gustan los deportes y sobre todo los de contacto pero el día de mañana me gustaría también, poder hacer una maratón de 42km.

-¿Qué o quién te incentivo a practicar rugby? ¿Cómo fueron tus inicios en dicho deporte?
-Al rugby lo empecé a practicar de grande; tenía 18 años. Una compañera de la facultad de kinesiología me comento que arrancaba rugby en Villaguay y como siempre me gustaron los deportes de contacto sentí la curiosidad por él. Iniciamos con un grupo hermoso que hasta el día de hoy mantenemos, lo mejor que el rugby me dejo; mis “lobas”.

-¿Qué es lo que más te gusta del rugby?
– Creo que lo mejor del rugby, como en todos los deportes, son las amistades que deja. Más allá de eso, en el rugby viví algo que en otros deporte no había vivido, y es que de verdad se aprenden muchos valores. Lo que más me gusta es que es inclusivo.

-A nivel personal, ¿cuáles son las competencias más importantes que disputaste y en cuáles te gustaría tener participación pensando en el futuro?
-Muchísimas competencias fueron importantes, no quiero detallar para no olvidarme de ninguna, pero destaco la participación en los juegos mundiales universitarios y también el estar en el Seleccionado Argentino de Rugby, ponerse la celeste y blanca es mi mayor orgullo.

-¿Cuál es la anécdota más emocionante de tu vida deportiva?
-Lo que estoy viviendo ahora en España es un sueño hecho realidad. No tengo una anécdota emocionante pero lo que más me emociona y me hace feliz es correr maratones y que mis sobrinos estén esperándome en la llegada para terminar conmigo; cuando están ellos son mis mejores carreras, son la mejor llegada, mi preferida siempre.

-¿Qué fue lo más difícil que te tocó atravesar a lo largo de tu trayectoria deportiva?
-Destaco una cosa que me paso cuando era chica y jugaba al rugby. Yo quedaba en las selecciones y mis padres no me dejan ir, porque era muy chica y tenía que ir sola. Creo que fue lo que más me dolió, aunque hoy los entiendo. Otra cosa que me pasó ya en el rugby fue en el circuito de selecciones con la selección de Entre Ríos, era la primera fecha y me quebré un dedo, lo cual me llevo a una cirugía y 6 tornillos en la zona; estuve 6 meses sin poder jugar.

-Hablando de lo estrictamente deportivo, ¿qué características físicas o técnicas debe tener una deportista para ser un buen jugador de rugby?
-Con el paso del tiempo el deporte va creciendo y yo en particular creo que tener una base atlética es fundamental para todos los deportes, y en el rugby aún más; es un deporte completo y hay que estar siempre al 100%. También es fundamental tener entrenadores capacitados.

-¿Cómo se vive y se practica el rugby en tu ciudad de origen? ¿Qué grado de importancia se le da y qué posibilidades de practicarlo existen allí?
-En mi ciudad nosotras éramos el único equipo de rugby que había cuando iniciamos, duró dos o tres años y las chicas eran estudiantes de kinesiología entonces cuando terminaban se iban, por lo que fuimos quedando pocas. Había un estereotipo de que el rugby no era para chicas y muchas no se animaban a empezar con este deporte. Llegó un momento en el que nuestro equipo se disolvió y las pocas que quedamos nos fuimos a jugar a Paraná. Un año intentamos volver a armar el equipo pero en Villaguay no hay mucha difusión del rugby y al existir un estereotipo muy marcado, los padres no llevan a sus hijas mujeres a este deporte. Se hacía complicado conseguir chicas pequeñas, pero grandes también, porque hay muchas que aún tienen ese pensamiento de que el rugby es para hombres, que es de brutos y que te golpeas, entonces no es fácil hasta que la gente lo prueba. Hoy en día se volvieron a armar y hay dos equipos, la verdad que eso me pone muy contenta porque pasó de disolverse un equipo a que haya dos así que eso es buenísimo, me encanta que se sume gente y que vivan lo que es el rugby.

-¿Cómo afectó la pandemia y el nuevo estilo de vida a tu rutina diaria, tanto en el factor psicológico como físico?
-En cuanto a la pandemia, por suerte yo me había ido antes a Villaguay asique la verdad no me afectó mucho. Lo que más me dolió es no poder ver a mis sobrinos, pero en cuanto a lo físico, estaba en lo de mi novio, tenía todas las comodidades y los elementos del gimnasio. Él tiene un patio grande y podía correr ahí, me las rebusque, no deje nunca de entrenar, es más, entrenaba el doble: después de comer, al levantarme y por la tarde también. Vivía entrenando así que estaba en actividad.

-¿Cómo fue la llamada para ser parte del Gexto y cual fue tu reacción al recibirla? ¿Es un cambio importante en tu vida? ¿Por qué?
-Mi llamada a Gexto comenzó por un compañero amigo de Instagram que me escribió preguntándome si me gustaría jugar una temporada en Europa, obvio le dije que sí y me pidió mi currículum. Pasó tiempo, me fui a hacer mis prácticas a Córdoba y en marzo me llega un correo diciendo que estaba la oferta de este club que había pedido mi Currículum. La verdad que me tomo por sorpresa porque no estaba en mis planes irme aún, fue muy sorprendente y me hizo feliz porque se me estaba brindando esta oportunidad; estaba re contenta con mi familia y amigos apoyándome. Yo no sabía que hacer porque con todo esto de la pandemia me había vuelto a Villaguay y estaba en el Seleccionado Argentino y eso me frenaba un poco. Si bien ya había estado años anteriores este año era fijo, me habían becado y estaba viviendo un sueño, entonces estar en el Seleccionado Argentino me frenaba. Hablé con los entrenadores, estuvieron al tanto desde el primer momento y me dijeron que lo que decidiera iba a estar bien por lo que decidí irme.
Desde ya que es un cambio gigante, la verdad que yo nunca me había ido de mi casa y menos tan lejos. Poco a poco me voy adaptando, pero se extraña mucho, no estoy acostumbrada a estar sola entonces es un cambio rotundo para mí que la verdad cuesta, pero también lo estoy disfrutando, me hace bien, es lo que siempre quise.

-¿Cómo ves la difusión del rugby en el mundo del periodismo y los medios? ¿Crees que se valora y se le da la importancia necesaria o falta mucho en ese sentido?
-Sobre todo el rugby femenino, no tiene mucha difusión. Nosotros estamos trabajando desde los clubes y desde la Unión Argentina para que se le dé más importancia al rugby femenino y eso está buenísimo para que nos ayude a crecer, como Unión y como deporte, pero creo que falta mucho. No es un deporte popular entonces tampoco hay mucha difusión, pero hay dos o tres que siempre están ahí apoyando al rugby femenino. Ojala que pueda crecer más.

-¿Tenés materias pendientes en tu carrera deportiva o estas satisfecha al 100%?
-No sé si llamarlo materia pendiente porque en cierto punto estoy satisfecha con lo que he logrado, con lo que vengo logrando y con lo que quizás vaya a lograr, me gusta vivir el deporte como lo estoy viviendo, fue algo que siempre me motivó y me interesó, nunca me costó. Disfruto mucho hacer deporte, no solo rugby; me gusta, la paso bien y soy muy competitiva. La verdad que el día de mañana cuando pueda prepararme me gustaría hacer una maratón de 42 kilómetros y en el rugby me gustaría poder llegar a un Juego Olímpico, pero estoy satisfecha, lucho día a día y me esfuerzo para ser la mejor versión de mí.

-¿Tenés alguna meta en particular que quieras cumplir pensando en tu futuro, tanto deportivo como personal? ¿Cuál?
-No sé si tengo una meta fija pero me gusta ir desafiándome con las cosas que se me presentan, siempre quiero dar lo mejor y soy muy competitiva. En este nuevo club estamos peleando por el ascenso y yo quiero ir a salir primera, no hay otra opción, me la juego por eso. Me pongo objetivos  a corto plazo que intento cumplir y me gusta mucho todo el ámbito deportivo pero también hay una realidad y es que yo estudie kinesiología y todavía no tengo el título así que otra de mis metas es poder recibirme, tener mi título y poder trabajar de eso; no todo es deporte en la vida. Me queda pendiente eso que es algo importante en mi vida.

ENTRERRIANA HISTÓRICA

La joven de 25 años es, actualmente, la única entrerriana que disputó una competencia oficial con la camiseta de la Union Argentina de Rugby (UAR) y su crecimiento como jugadora profesional está dando sus frutos tras años de esfuerzo y perseverancia. Es admirable en ambas facetas de su vida, la humana y la deportiva; una persona humilde y sencilla que disfruta de cosas simples como ir a la playa y llevar su mate complementada con su lado deportista que siempre ha sido sinónimo de entrega, constancia y sacrificio.

Antonella Reding busca mejorar cada día un poco más y su familia ha tenido un papel fundamental en este crecimiento, siendo sus compañeros incondicionales desde el primer día. “Mi familia son mis pilares, siempre están apoyándome en cada locura. Mis sobrinos sobre todo son mi motor día a día, me encanta verlos felices y siempre están ahí prendidos conmigo”, aseguró la Villaguayense. Son ellos quienes le brindan la contención necesaria para seguir creciendo y arriesgando por lo que le gusta hacer, así como también sus ganas y el gran arraigo que tiene con el rugby y  los valores que éste transmite.

Anto evolucionó a la par de la sociedad y con esfuerzo llegó hasta donde está. Juega al rugby profesionalmente, está cumpliendo sus sueños y disfruta cada experiencia al máximo, buscando mejorar a base de perseverancia, constancia y trabajo duro.  Sus metas como deportista profesional son variadas, pero la villaguayense de 25 años, es consciente de que el deporte no lo es todo en la vida y no cierra las puertas a ninguna propuesta que se le presente.

Una vida entera caminando junto al deporte hace que hoy se envuelva en rutas que cambiaron su vida por completo y le permitieron dedicarse a lo que siempre anheló.  La entrerriana es una apasionada en todo lo que hace y ha luchado desde niña para vencer los estereotipos que tienen la sociedad y el deporte en particular.

Cada vez más mujeres se animan a practicar el rugby y la percepción que muchos tienen de él ha ido transformándose con el paso de los años, pero los prejuicios siguen existiendo a pesar de hacerlo en menor medida. La sociedad ha avanzado y el deporte también. Aunque falta mucho camino por recorrer, hay una clara evolución en el pensamiento de la población y Antonella está siendo parte en primera persona de este cambio de perspectiva en el deporte y en el mundo.

Nota realizada por Florencia Tognoli, estudiante de Periodismo Deportivo del Instituto Superior Justo José de Urquiza de Paraná. Trabajo desarrollado para la cátedra Deportes II, del profesor Gustavo Kappes.

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