Alesio López, jugador de Jockey, de Gualeguay: «Todo lo que rodea al rugby me genera sensaciones inigualables»

Con la frente en alto. Caminando con tranquilidad, firmeza, y la mirada hacia adelante como lo hace un funambulista sobre una cuerda que en ocasiones dirime su destino. Con displicencia sobre la situación, sin dimensionar el trance que puede difinir su rumbo, pero calmo porque se ha preparado con herramientas que no lo desampararán en la llegada de un posible infortunio.

Forjado con características que visten su personalidad y lucen en cualquier circunstancia que se afronta. Singularidades que tienen sus bases en los valores y principios adquiridos en la mocedad pero que conviven eternamente.

Esas virtudes que conducen a una filosofía. Una ideología fraguada con compromiso, amistad, esfuerzo y humildad. Son particularidades que llevan a pensar en cualquier  del rugby entrerriano. Son autenticas de las instituciones que día a día luchan para seguir imponiendo estas cualidades.

Con la mirada puesta en Gualeguay, distrito ubicado al sur de Entre Ríos, resalta la presencia de Alesio López, un referente de Jockey Club, quien ha sido una pieza fundamental en los últimos años en el Desarrollo Entrerriano.

Con su sencillez corriente, el apertura de la entidad gualeya, dialogó de manera distendida con Tercer Tiempo y repasó su historia en relación al mundo de la ovalada, un nexo que cautivó y trazó el estilo de su vida.

SUS INICIOS

“Empecé a jugar a los 12 años, porque un primo me llevó a Tagüe RC–uno de los primeros equipos de Gualeguay-. Él había comenzado anteriormente, y como pasaba mucho tiempo en su casa, me invitó y me sumé a entrenar. Desde el primer día, sentía adrenalina, tanto en el tackle o al eludir personas, y me di cuenta que era lo que necesitaba en mi vida. No hubo nada que me genere sensaciones parecidas al rugby”, dijo.

“Me dejó huellas el grupo cuando arranqué a entrenar. Me fui a mi casa después de la primera práctica, y cuando volví al club nuevamente, ya me sentía parte del equipo. Eso era porque el estábamos realmente unidos y tenía actitudes. Fue una de las cosas que me marcó en ese tiempo”, añadió.

El back, remarca que siempre tuvo el apoyo de su familia y cómo vivió sus primeros pasos en el deporte: “Mis viejos siempre me bancaron. Cuando era chiquito, iba a la escuela. Rememoro que cuando estaba en clases, no veía el momento para que terminara e irme a jugar al club. Dejaba el guardapolvo en mi casa y me trasladaba rápidamente para estar lo antes posible y disfrutar con mis amigos”.

Alesio, pasó sus primeros años en el Tagüe RC, pero por diferentes circunstancias, la entidad gualeya se desbarató: “Fueron dos etapas en los juveniles de Tagüe. En primera instancia en 2003, entrenábamos pero se disolvió. En 2009, volvió a incursionar en el rugby entrerriano, pero al poco tiempo desapareció definitivamente. Fue una pena, para la ciudad por la pérdida de la institución y personalmente también, porque significaba un montón para mí”.

“Traté de nunca dejar el rugby. Desde que empecé a entrenar, me hacía sentir muy bien. Incluso, siento que no dejé el rugby, sino que el rugby me dejó a mí. Me acuerdo que en Tagüe teníamos un gran equipo con jugadores que también se destacaron en el Seleccionado de la UER, pero la dirigencia no se desempeñaba de la mejor manera, por lo tanto, no generaba muchos ingresos. En este sentido, a veces, teníamos que abandonar el lugar dónde entrenábamos, hasta que no dio para más. Si era por mi cuenta, hubiese jugado toda mi vida”, señaló.

Sin embargo, más allá del sabor amargo tras la rotura de la institución, el apertura elucubró y expresó uno de sus mejores momentos en el lugar que lo vio nacer deportivamente: “Recuerdo que cuando debuté en la Primera División, estaba inundado de felicidad. Antes de dormir la noche anterior al primer partido con el Plantel Superior, estaba muy nervioso, pero contento porque sabía lo que estaba por vivir”.

“Voy a estar agradecido eternamente a la gente de Tagüe. Compartí momentos muy lindos con esas personas, me enseñaron cosas que me sirvieron para el resto de mi vida. Hasta el día de hoy siguen siendo mis amigos, es un orgullo haber conocido estos humanos”, concretó.

López, fuera del terreno de juego es Maestro mayor de obras. En la normalidad, durante la mañana trabaja en Obras Públicas, mientras que, en el transcurso de las tardes semanales trabaja en un estudio de arquitectura.

EN BÚSQUEDA DE SACIAR SU HAMBRE DE RUGBY

“En 2013 hablamos con Juan –Sánchez Souto, actual entrenador de Jockey de Gualeguay- que queríamos seguir vinculado al rugby y no nos importaba si teníamos que trasladarnos. Entonces, decidimos irnos a Gualeguaychú y empezamos a ser parte de Central Entrerriano. El primer año, viajábamos en auto a entrenar y a competir. Era un sacrificio muy grande, pero teníamos muchas ganas de jugar y los muchachos nos hicieron sentir muy bien desde el primer momento, brindaron hacia nosotros todo lo que tenían”, relató.

“En 2014, Juan dejó, pero seguí arraigado a CCE. Siempre me trasladaba en colectivo. Me desocupaba temprano del trabajo y viajaba. Para retornar a mi ciudad, debía tomarme el micro sí o sí, no podía quedarme porque al otro día trabajaba. No me importaba nada, sentía que era lo mío y lo hacía”, manifestó el jugador de 28 años, sobre su paso por la entidad gualeguaychuense.

RETORNA A GUALEGUAY PARA ENCONTRARSE CON SU PRIMER AMOR

Tras 10 años de conformar las categorías juveniles de Jockey, a mediados de 2015, lograron unirse jugadores de las juveniles y ex jugadores de Tagüe para formar la Primera División. Luego de una serie de amistosos en la temporada siguiente, el estreno en el Torneo Provincial Entrerriano llegó en 2017. “Teníamos  una alegría enorme al conseguir el objetivo que nos planteamos”, deslizó.

“Siempre íbamos paso a paso. Desde lo personal, trataba de entrenarme, ir al gimnasio y aportar desde dónde me tocaba, porque todo lo que haces, repercute de alguna manera en el equipo. Sólo me planteaba ser mejor que el día anterior y avanzar en el día a día”, continuó.

La entidad gualeya alojó el Seven Provincial 2019, dónde el conjunto local se quedó con la Copa de Bronce. En este sentido, López, hizo alusión a este acontecimiento: ”Queremos seguir trabajando en el club para hacerlo crecer más aún. El año pasado, después deL trabajo de todos, tanto de los jugadores como la comisión y la subcomisión de la institución, tuvimos el placer que la Unión Entrerriana de Rugby nos haya elegido como anfitriones del Seven Provincial. Queremos seguir por esa senda, para aportar lo mejor al rugby entrerriano”.

“Desde nuestro lado, en el marco deportivo, considero que realizamos un gran torneo. Era la primera vez que lo disputábamos y nos quedamos con la Copa de Bronce. No es poco, y estamos  felices por esto, porque sentíamos que merecíamos ese premio luego de tanto laburo y anhelamos que venga algo mejor”, explayó.

LA UER, UN CAPÍTULO TRASCENDENTAL EN SU CARRERA

Sus actuaciones no pasaron desapercibidas, y el Seleccionado del Desarrollo Entrerriano puso el foco en él. Desde 2017, el apertura es una pieza vital en el equipo. “La UER me dejó muchas cosas positivas. Me hizo crecer como jugador, porque me iban señalando cosas que, tal vez, se escapan en el club. Conocí personas extraordinarias, chicos que son muy apasionadas por el rugby y estar en sintonía es algo increíble. Las relaciones que pude conformar no se cambian por nada”, declaró.

En tanto, en el plano personal, expresa que sueña con empezar a construir su casa propia. En este contexto, también planea conseguir su matrícula para poder trabajar independientemente y tener un  lugar físico para su empleo.

UN PRESENTE MÁS QUE POSITIVO

Por la misma senda, se refirió a las metas que planificaba el elenco de cara al campeonato del Desarrollo de Entre Ríos: “Queremos consolidar el equipo, nos habíamos planteado culminar entre los tres primeros”, contó.

“Desde que iniciamos nuestra aventura en el torneo entrerriano, se fueron aproximadamente 15 jugadores por diferentes razones, como trabajo, estudio, entre otras, pero el equipo se reinventó», dijo y agregó: «Queremos nutrir las juveniles. Pensamos hacer un reclutamiento en la ciudad para sumar chicos y chicas para agrandar la cantidad de jugadores en las divisiones formativas”.

Par concluir, el back describió la relevancia que tiene Jockey en su vida: “Es mi segunda a casa y mi cable a tierra. Es lo que me hace bajar, entre muchas responsabilidades, el club se transforma en “un cable a tierra. Es dónde más tiempo estoy y dónde más quiero estar. Si me preguntas, dónde me gustaría estar en cualquier momento de mi vida, no tengo dudas que diría ‘el club’”.

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