Adolfo ‘Polaco’ Seri: «En Italia, un infectado debe quedarse en su casa hasta prácticamente no poder respirar»

Adolfo Polaco Seri fue un emblema en el rugby litoraleño que migró hace varios años a Italia. Se trata de otro entrerriano por el mundo que vive de cerca la caótica situación desatada por la pandemia mundial del COVID-19.

El paranaense, ex primera línea del Paraná Rowing Club y del Atlético del Rosario, vive con su mujer y su hija en Piacenza, a pocos kilómetros de Codogno, cerca de La Lombardía, donde se desató el epicentro del virus que hoy día tiene en vilo a un 10% de la población italiana.

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Si bien ni a él ni a los integrantes de su familia le toca afrontar en carne propia la enfermedad, el dolor que le provoca la situación se percibe en su voz.

En Italia pronostican que el cese de la epidemia llegará recién en mayo y las cifras de infectados alcanzarán a los seis millones de habitantes.

“Es difícil expresarse ante esta situación”, sostuvo en declaraciones a EL DIARIO y manifestó: “No puedo decir mucho ya que hace 38 días que estamos encerrados. Acá las cosas no han cambiado ni han mejorado desde que inició todo este tema. Por momentos los casos aumentan, por muy pocos momentos disminuyen. No hay menos de 25 fallecidos por día y eso duele”.

En Piacenza, el número de infectados con el virus es elevado. “Estoy a solo 10 kilómetros de Codogno, que es donde empezó todo. Estoy prácticamente al lado de La Lombardía, Nos separa tan solo un puente. La cuestión aquí está muy dura, todo es muy complicado. Sobre todo porque Italia e incluso ningún país del mundo, estaba preparado para encontrarse con semejante cantidad de enfermos en tan poco tiempo. Los hospitales y las clínicas no dan abasto de la cantidad de pacientes que tienen. El sistema sanitario está superpoblado”, indicó.

En cuanto al panorama que atraviesa y su día a día, Seri comentó: “Estando encerrados, lo único que se escucha en las calles son las ambulancias. Las sirenas es el único ruido que hay. Nada más que eso. Nadie circula. Las multas por hacerlo sin motivo, de hecho, son muy elevadas. Solamente un integrante de la familia puede salir para ir a los únicos lugares a los que se puede ir: la farmacia o el supermercado”.

“Si uno se siente mal, debe llamar a un número telefónico y si quien recepciona el llamado no considera que la persona se encuentra realmente grave, te dicen que hay que quedarse en casa, por más que uno presente síntomas de fiebre o mucha tos y demás”, dijo el paranaense de 61 años. “Tengo amigos que están en su casa y presentan todos los síntomas. Pero deben permanecer en sus hogares. Y si ellos creen que su situación empeora, ahí sí podrán recibir una ambulancia. En ese caso, los médicos les harán un test que demora dos o tres días para saber cuál es su estado y si da positivo o negativo el virus. En caso de que el test dé positivo, un infectado debe quedarse en su casa hasta prácticamente no poder respirar más. Recién ahí irá a buscarte una ambulancia y te llevará al hospital”, explicó. “Se genera una paradoja ya que algunos médicos dicen que la gente está llegando tarde a los hospitales y por otro lado, dicen que no hay que ir si el paciente no está sumamente grave”, afirmó.

EN ARGENTINA

“Creo que en Argentina se están haciendo las cosas bien. El único modo de prevenirse de esto es aislándose”, deslizó. “Ningún país tiene una capacidad sanitaria como para mantener a cien mil personas en una terapia intensiva. Hay que tratar de no infectarse y tomar los recaudos necesarios. Más allá de todo, acá en Italia se alcanzó un número muy alto de enfermos. Quizás noto que muchos no le dan importancia, pero la realidad es que deberían, para que no llegue a pasar lo que sucede aquí en Italia actualmente. Acá pasó que en el primer fin de semana de cuarentena absoluta, un montón de gente se fue a esquiar y después tuvo sus consecuencias”, concluyó.

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