A 15 años de un día que quedó guardado en la memoria entrerriana

En un martes frío, la sede central del Club Atlético Estudiantes se vestía de gala para albergar un espectáculo que a la postre quedaría registrado entre las páginas salientes de la historia del rugby provincial.

El 22 de julio de 2008, el seleccionado de Bélgica visitó Paraná y se midió con el combinado de la Unión Entrerriana. Tal como lo hiciera la Unión Soviética en 1988 o salvando las distancias, Francia en 1949 ante la ‘Primera Porteña’ del CAE, un gran marco de público acompañó las alternativas de un evento muy palpitado en la previa.

En la antesala, Daniel Marcó, presidente de la UER en aquel entonces, había sostenido en conferencia de prensa: “Queremos darle a Paraná un espectáculo de esta jerarquía. La ciudad tiene que recuperar el prestigio rugbístico perdido. Este es el desafío de este Consejo Directivo”. Respecto a ¿por qué Belgica?, el titular de la entidad dijo: “Quizás no sea un adversario de fuste, como el que llegó a Rosario (por Escocia, en la misma temporada) pero es lo que está a nuestro alcance y considero que es una buena medida para nuestro seleccionado. No hay que olvidarse que muchos de sus jugadores militan en Francia y en su mayoría son profesionales”.

El valor de la entrada para toda la jornada fue de $10. El ticket incluía la acción preliminar de la mano de los Menores de 17 años del CAE frente a un colegio inglés y el choque entre UER Desarrollo y un elenco Invitación Entre Ríos.

EL PARTIDO PRINCIPAL

En la faz deportiva, Entre Ríos no estuvo a la altura del histórico acontecimiento ya que perdió ante los belgas por un abultado 55-0.

El entrenador rosarino de la UER, Alejandro Nogués, dispuso aquel día de los siguientes jugadores: David Pérez (Augusto Álvarez), Gabriel Marchetta, Víctor Fernández (Julián Hirschfeld); Luciano Furlán, Juan Manuel Hernández (Ismael Herman); Pablo Barbagelata (Camilo Hernández), Bruno Ugalde, Flavio Boero; Juan José Marcó (Santiago Berruezo), Sebastián Pereyra; Fabio Zitelli, José García (Maximiliano Duerto), Julián Bergamaschi, Iván Lacuadra (Maximiliano Rettore) y Pablo Santángelo.

La UER nunca pudo imponer su juego dentro de la cancha. Primero por falencias propias y segundo porque desde el arranque nomás los europeos comenzaron a ganar terreno y a imponer su superioridad física. Fowards recios y que jugaban continuamente al límite de la infracción, con tres cuartos veloces y muy seguros con las manos, fue la receta empleada por Bélgica para borrar a Entre Ríos de la cancha. Además, el conjunto europeo golpeó cada vez que se lo propuso. El monólogo de los belgas siguió hasta el pitazo final del árbitro correntino Carlos Romero. El score dejó claramente evidenciada la diferencia entre un y otro seleccionado que, al margen de las distancias, buscaban crecer rumbo a sus respectivas competiciones.

RECUERDO

El paranaense Juan Manuel Hernández, segunda línea del Club Tilcara, es uno de los jugadores que fueron de la partida en aquel encuentro y que hoy, sigue en actividad, tal como Bruno Ugalde y Juan José Marcó.

“El rugby cambió mucho desde aquella época a hoy… Los ‘gordos’ ya dejaron de jugar y el despliegue es mucho más dinámico. Subió el nivel de exigencia y de entrenamiento. Casi todo es entrenamiento libre, con muy poca máquina. Antes de buscaba más dureza y hoy, se busca una explosión mayor”, indicó el ‘Cordobés’ en diálogo con MIRADOR ENTRE RÍOS.

“La verdad que ese partido fue una locura. No lo esperábamos. Fue el cierre del ciclo Nogués al frente del seleccionado y después llegó Emiliano Bergamaschi. Se trató de una jornada increíble. Planteamos mal de entrada ese partido. El resultado terminó siendo anecdótico. Todavía tengo aquella camiseta”, recordó.

“Hubo mucha gente y muy emotivo haber vivido desde adentro aquel día, cantar el himno y demás. Realmente se extrañan los seleccionados mayores. Era como vivir por momentos, de cerca el rugby profesional”, valoró Hernández.

LA ÚLTIMA VEZ

Bélgica, rankeada hoy en el puesto 29 del escalafón de World Rugby, llegó a Entre Ríos en una gira por el país que tuvo pasos por Salta y luego Mar del Plata.

Para la organización de aquel entonces, fue un reto superado con creces desde la puesta en escena y que tal vez, para muchos, pasara inadvertido por tratarse de la visita de un seleccionado del Tier 3. Pero, al menos para el rugby entrerriano y sus seguidores, fue un momento histórico porque hacía mucho tiempo que un seleccionado internacional no pisaba la capital entrerriana.

En Paraná, el equipo belga recibió se entrenó y recibió atenciones a través de almuerzos y cenas por parte del Paraná Rowing Club, el Club Tilcara y el Club Atlético Estudiantes.

Estrechó vínculos con distintos artífices de la provincia en un hecho que casi sin querer, marcó un hito. Hoy, sin seleccionado mayor en Entre Ríos ni el Campeonato Argentino, un horizonte de estas características aparece muy lejos de tierras entrerrianas. Con el paso del tiempo, a este tipo de hecho se lo enaltece todavía más. Por eso, siempre es loable recordarlo.

(Texto: Mirador Entre Ríos / Foto principal: gentileza Diario UNO)

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