
El rugby argentino atraviesa un momento de expansión que se hace cada vez más visible. Con una base de jugadores en aumento y una organización que se afianza tanto en el plano amateur como en el profesional, la disciplina sigue ganando terreno dentro del deporte nacional. De acuerdo a los últimos datos oficiales, hacia fines de 2025 se alcanzaron los 107.413 jugadores fichados, una cifra que ratifica el crecimiento sostenido de la actividad. En Entre Ríos, en tanto, el número de jugadores competitivos llegó a 1.810.
Más jugadores
Este crecimiento no es producto del azar. La Unión Argentina de Rugby (UAR), que recientemente oficializó la llegada de Félix Páez Molina a la presidencia, presentó su memoria y balance anual con números que reflejan una suba del 4,94% en la cantidad de jugadores registrados.
Al desglosar los datos, el rugby masculino competitivo continúa siendo el principal sostén en volumen, con más de 61 mil jugadores y un incremento cercano al 2,3%. Sin embargo, uno de los puntos más destacados pasa por las divisiones infantiles, que crecieron por encima del 10% y ya superan los 41 mil chicos. Una señal clara de que la base del deporte sigue fortaleciéndose.
En esa misma línea, el rugby femenino muestra una dinámica interesante. Aunque en mayores hubo una leve baja cercana al 8%, el crecimiento en infantiles —superior al 12%— marca un camino prometedor. Este recambio resulta clave para potenciar la participación femenina en los próximos años.
A nivel territorial, la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) continúa liderando en cantidad de jugadores, con cerca de 25 mil fichados. De todos modos, el desarrollo en el interior es cada vez más marcado. Regiones como Córdoba, Tucumán, Rosario y Cuyo siguen consolidándose y aportando volumen y competitividad al sistema.
El impulso
Detrás de este presente hay varios factores que ayudan a explicarlo. Por un lado, el rendimiento de Los Pumas en el plano internacional, con resultados importantes frente a las principales potencias, generó un impacto positivo en la popularidad del deporte. Además, la presencia del seleccionado en distintas provincias permitió acercar el rugby a nuevos públicos.
El formato reducido también fue determinante. Los Pumas 7’s se consolidaron como protagonistas del circuito mundial, mientras que Las Yaguaretés continúan en pleno crecimiento y sumando experiencia internacional. Todo esto potencia la identificación y el interés de las nuevas generaciones.
Lo que viene
En paralelo, el desarrollo del rugby profesional en la región abrió un escenario diferente. Tras la salida de Jaguares del Super Rugby, el Súper Rugby Américas se posicionó como la principal competencia del continente.
Allí participan franquicias argentinas como Pampas y Dogos XV, a las que se sumaron recientemente Tarucas y Capibaras XV, ampliando la representación federal.
La aparición de estos equipos no solo agranda el mapa profesional, sino que también genera nuevas oportunidades para que jugadores de distintas regiones compitan en alto nivel sin salir del país. Incluso, la respuesta del público viene acompañando, con convocatorias que superaron los 12 mil espectadores.
Pensando en el futuro, el crecimiento se proyecta de manera gradual. La idea es sostener el desarrollo sin descuidar el aspecto económico ni el equilibrio competitivo, aprendiendo de experiencias internacionales.
En ese marco, también aparece un objetivo ambicioso: la posibilidad de que Argentina sea sede de una Copa del Mundo. Junto a Uruguay y Chile, el país impulsa su candidatura para organizar el Mundial de Rugby 2035, una iniciativa que podría marcar un antes y un después para la región.
La propuesta se apoya en una base de aficionados en expansión, seleccionados competitivos y una infraestructura que viene evolucionando. De concretarse, sería un hecho histórico para el rugby sudamericano.
Mientras tanto, el presente invita al entusiasmo. Con números en alza, mayor presencia en todo el país y un horizonte cargado de desafíos, el rugby argentino sigue consolidando su crecimiento y proyectando un futuro prometedor.

















