El rugby es inclusión y en la cárcel de Paraná ya se practica

El deporte, además de traer aparejados innumerables beneficios para la salud, también enseña y educa. Transmite valores.

El rugby en particular, tiene una filosofía de vida especial. La caballerosidad y lealtad con el juego; el respeto al rival, a los propios compañeros, al referee y a las normas; el caer y levantarse siempre, son algunas de las premisas que pregona esta disciplina.

El espíritu de este deporte, bien puede encontrar similitudes con la cotidianeidad de cualquier persona.

Barajar y dar de nuevo. Trabajar sobre la inclusión y la recreación, de eso se trata la iniciativa que pusieron en marcha este jueves, internos de la Unidad Penal N° 1 «Dr. Juan José O’Connor» de Paraná, quienes vivieron junto a la ovalada una jornada incomparable.

La propuesta, cuyo eje está basado en un proyecto de inserción similar al de Espartanos -que tiene sede en la cárcel del partido bonaerense de San Martín- está plenamente encabezada por personas vinculadas al rugby entrerriano y cuenta con el aval de distintos órganos.

Víctor Rabuffetti, Hernán Bonarrigo, Eduardo Méndez, Oscar Patterer, Ernesto Zapta Icart, Mario Aguirre, Gustavo Trujillo junto a referees y con el apoyo de la Unión Entrerriana de Rugby, entre otros, se relacionaron con la idea que tuvo un respaldo fundamental desde la Vicegobernación, el Ministerio de Gobierno y Justicia y del Poder Judicial, a través del Juzgado de Garantías.

El objetivo de la iniciativa, no solo tiene que ver con el desarrollo de la actividad física en las personas privadas de su libertad, sino también con la búsqueda y promoción de la integración, la socialización y las mejoras desde diversos factores psicológicos tales como el autocontrol, la ansiedad, el estrés, el autoestima, etc.

UNA TARDE DIFERENTE

Fue el puntapié de una propuesta que prevé expandirse y seguir creciendo. Se trató del primer paso de una iniciativa que había tenido sus orígenes el año pasado, tomó forma en estos meses y tuvo su inicio este jueves.

La tarde de sol fue inmejorable. Rabuffetti, Méndez y Patterer encabezaron la primera práctica de un plantel con casi 50 internos.

La mayoría se encontró con la pelota ovalada por primera vez. Sin embargo, prometieron incluso no despegarse más.

“Lo que pasa dentro de la cárcel, es lo mismo que sucede afuera pero potenciado”, dijeron desde el ámbito educacional del Penal. “A los internos el deporte les hará tan bien como a cualquier de nosotros que lo practique”, añadieron.

El respeto a las órdenes de los entrenadores, el silencio y el acatamiento a las indicaciones técnicas vertidas, fue el denominador común de la jornada.

“Los internos valoran mucho el tiempo que la gente que llega desde afuera le dedica a ellos. Son muy respetuosos”, señalaron en declaraciones a EL DIARIO desde el Servicio Penitenciario a modo de explicación. “El deporte educa y promueve en los reclusos un estilo de vida saludable, que los hace dejar de lado sus problemas y focalizarse nada más que en la práctica”, añadieron.

Por aproximadamente dos horas, el grupo trabajó distintos estímulos ligados a un primer contacto con el deporte.

El entrenamiento empezó con una entrada en calor, pasó por ejercicios de control y manejo de pelota hasta las técnicas de destrezas individuales y colectivas. Luego tuvo su faz regenerativa y para concluir, una ronda de camaradería con una suerte de discurso motivacional para que llegue el silbatazo final.

Las risas y la cordialidad, así como el compromiso para con las órdenes, fue una constante.

Después, cada cual volvió a su pabellón a esperar hasta el jueves próximo un nuevo encuentro. “Si el jueves que viene llueve, habrá práctica otra vez”, manifestó un interno con la voluntad de volver a entrenarse.

SENSACIONES

“Nunca había jugado al rugby. Noto que es muy entretenido. Sin dudas esta propuesta nos ayudará mucho para despejarnos y tratar de encontrarnos con otra realidad que deje de lado lo que vivimos a diario”, sostuvo un recluso.

“Lo único que conocía del rugby, era el popular Tercer Tiempo. En Misiones había tenido la oportunidad de ser parte con amigos y la pasábamos muy bien”, expresó un amante del fútbol.

“Conozco el rugby porque en Villaguay, de donde vengo, tuve la oportunidad de jugar. Es muy divertido y promueve un clima de amistad permanente”, comentó otro.

Todos los presentes coincidieron con que la práctica activa del deporte los ayudará a crecer desde algún punto.

“Muchas veces la gente no sabe lo que pasa acá o como se vive. No es fácil. Pero este tipo de cosas, son para nosotros impagables”, dijo otro interno.

“Estamos pagando con la cárcel errores que cometimos y aprendiendo de ellos para no volver a caer, para levantarnos y salir adelante. En breve saldré en libertad y pienso seguir vinculado al deporte, que es para mí, junto a mi familia, un cable a tierra”, concluyó un amante del box.

Fotos: Marcelo Miño

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