Perú, en pleno camino ascendente

El rugby de Perú está en un claro proceso de crecimiento, con los Juegos Panamericanos a jugarse el año próximo en Lima dejando ya, a meses de su comienzo, legado para su comunidad.

Ya se realizó una Súper Week y terminó la semana pasada un taller de Referato a cargo de Mario Henao con miras a capacitar gente de cara a las necesidades que surgirán no sólo del Panamericano si no del crecimiento en Perú.

Gracias a los Juegos, el rugby peruano tendrá una nueva casa, al construirse un estadio en Villa María del Triunfo que quedará para la Federación Peruana de Rugby. Ubicado en las afueras de la ciudad, tiene tres distritos linderos con una población de 800 mil niños como para desarrollar el rugby.

La Federación tiene como gran objetivo un gran cambio, un sinceramiento y un relanzamiento del rugby en el país.

“El paseo estuvo bueno, pero ahora hay que tomar el viaje en serio,” dice Néstor Corbetto, el Presidente de la FPR.

“Tenemos fragilidad institucional a todo nivel. En los países del sur el rugby está basado en clubes y en Colombia, por ejemplo, en municipalidades; nosotros estamos a mitad de camino. Tenemos equipos más que clubes,” dice quien fuera presidente del rugby peruano allá por la década del noventa y que regresó el año pasado.

Cita como ejemplo el de Markham, colegio que por la dirección que tomó la institución, abandonó el rugby hace cinco años, más allá de que tiene dos equipos de ex alumnos.

En contraposición, el Newton ha sido campeón siete veces en los últimos diez años por ser un colegio en el que el director es fanático de rugby y genera constantemente jugadores.

Además, el campo de rugby más utilizado, La Querencia, “es una cancha preciosa, pero es propiedad de una persona que hoy juega y corremos el riesgo de perderlo si cambia de parecer.”

Al reconocer los problemas, el rugby está ya creciendo. Corbetto recibió la FPR con cuatro clubes legalmente inscriptos en el ordenamiento peruano del deporte y hoy son trece, mientras se espera otros seis en las provincias. En total, la temporada 2018 cerró con más de 500 jugadores inscriptos.

RECUPERAR CREDIBILIDAD

“Lo importante,” dice Corbetto, “es que recuperamos credibilidad con Sudamérica Rugby y con el Instituto Peruano del Deporte que nos mejoró los fondos están destinados para competencia, lo que nos permitió invitar a equipos de la región y viajar a Colombia. Aprovechamos esas oportunidades para generar eventos de desarrollo, alternando alta competencia con nuevos jugadores.”

El futuro requiere de mucho más trabajo desde la Federación, en desarrollo, capacitación, referato.

“Queremos que los chicos de los equipos tomen una actitud más seria, que se preocupen por más que jugar. Y también tenemos que cambiar una tendencia por la cual, mucha gente que deja de jugar se desinvolucra del rugby; si no estás unido la vida misma te aleja.”

Este es un cambio de paradigma que se va logrando; en la directiva hay ex jugadores de Lima RC, Alumni y Newton, gente joven de gran nivel. Además, ya hay hijos de jugadores en categorías como la M10, una buena señal.

LA CASA PROPIA

Tener un estadio propio va a cambiarle la cara al rugby peruano ya que además de tener un campo con capacidad expandible de 1500 espectadores, será de pasto sintética, lo que evitará los enormes gastos de agua que son prohibitivos en partes de Lima.

Si bien está ubicado en una zona marginal de Lima, “estamos convencidos de que el rugby hay que masificar. Necesitamos masa crítica. Tenemos que aceptar lo que nos dieron y sacarle mayor provecho y que el rugby crezca.”

El estadio podría ser uno de los motores del cambio.

Como dice Corbetto, “es el momento de cambiar; el cambio a nivel regional es tremendo y te vas quedando afuera. Si no nos podemos las pilas perdemos el tren.”

“Hay mucha disposición para apoyarnos” al transparentar todo, duela a quien le duela, es el primer paso a crecer.”
Y sentencia: “Un deporte que se jacta de sus valores, tiene que ser manejado acorde a ellos.”

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